Posteado por: circulodebusqueda | 1 Febrero 2010

Dudas tras la muerte de un hijo

Hemos recibido muchos comentarios e e-mails con preguntas sobre la muerte de seres queridos, especialmente la muerte de los hijos. Aunque hemos contestado a casi todas las preguntas que nos hacéis, hemos creído conveniente reunir aquí algunas de esas preguntas, con la finalidad de que puedan ayudar a otros en la misma situación. Si te interesa el tema, puedes leer nuestro post relacionado: dudas tras la muerte de una pareja. También puedes profundizar en el tema de la postvida leyendo los post anteriores que puedes consultar en el listado, pulsando aquí.

Pregunta enviada por Mari Jose:

“Tengo una pregunta: ¿qué pasa con nuestros seres queridos que mueren y son niños de corta edad? Lo pregunto porque mi hija murió hace casi tres meses, tenía dos años, y tengo mucha curiosidad de saber cómo está en ese otro mundo desencarnado. Gracias”

Nuestra respuesta:

Aunque los que mueran sean de corta edad, tenemos que recordar que son de corta edad aquí, en el plano físico, pero no como Almas. Por lo tanto, cuando un niño o un bebé muere, pasa a ser un espíritu, y no un bebé. Por lo tanto, da igual la edad que tenga. Te diré más. Cuando un bebé o un niño muere, reconocemos que se trataba de un alma avanzada que decidió hacer un trabajo para los demás y para sí misma en ese breve periodo de tiempo. La mayoría de las veces, se trata de una prueba para los padres. Tu hija se encuentra perfectamente, como un alma avanzada y adulta que ha terminado su trabajo aquí, por eso se ha marchado.

Pregunta enviada por Jose:

“Si un hijo por una enfermedad de trastorno de personalidad juega con la muerte y por mala fortuna resbala y cae desde una azotea y muere ¿cómo sería tomado, por suicidio o por accidente? Y nosotros los padres ¿estaríamos pagando ambos algún karma pasado? o como comenta la doctora Elisabeth Kübler-Ross ¿cómo puede hacernos esto más grandes espiritualmente? gracias y felicitarles por este sitio tan interesante”

Nuestra respuesta:

En primer lugar debemos tener claro que el suicidio no se condena en el mundo de los espíritus. Debemos saber que no hay condenas, que no existe un juicio y un infierno como cuentan las religiones. Somos nosotros mismos quienes, tras dejar la vida en la Tierra, repasamos nuestra vida y consideramos qué hemos hecho bien y qué mal, así como cuáles han sido las consecuencias de nuestros actos para nuestros seres queridos. Aunque el suicidio no está bien, y tiene sus consecuencias, en el caso que planteas no creo que se tengan en cuenta.

Yendo concretamente al caso que mencionas, una persona con un trastorno de personalidad no es siempre consciente de lo que hace, por lo que ni siquiera los que vivimos en la Tierra podemos juzgar sus actos. Lo que le ha pasado a ese hijo fue un accidente (desde un punto de vista humano). Antes de encarnar y bajar a la tierra en forma humana, todos decidimos cómo será nuestra vida e incluso cómo será nuestra muerte, por lo que los accidentes, desde el punto de vista espiritual, no existen. Todo estaba más o menos planeado. Por decirlo de algún modo sencillo, al bajar a la Tierra todos tenemos un plan principal. Con el transcurso de la vida, ese plan puede ir sufriendo variaciones (que nosotros como humanos consideramos accidentes), sin embargo se trata de otros planes (un plan B, por ejemplo), que vamos poniendo en práctica. Puede que ese hijo tuviese un plan en el que moría con 70 años, pero por diferentes decisiones y circunstancias, llevó a cabo otro plan, en el que moría más joven. Espero que esto conteste a tu pregunta. No fue un suicidio, si no un accidente desde una óptica humana. Y no hay accidentes desde un punto de vista espiritual, estaba planeado así. No hay nada que vosotros hubierais podido hacer para evitar lo que ha sucedido.

En cuanto a la segunda cuestión que planteas, debemos saber también varias cosas. El Karma (o la ley del Karma) no es un castigo, nunca. Se trata de un aprendizaje que debemos hacer para evolucionar espiritualmente. No ya en esta vida (que también), sino a niveles superiores. Evidentemente, lo que os ha sucedido con vuestro hijo estaba planeado por él y por vosotros antes de encarnar en la Tierra, con la finalidad de que aprendieseis algo importante gracias a estos hechos. Ni yo ni nadie te puede decir qué es lo que necesitáis aprender, eso depende de que persona y su historia personal. Sin embargo, el aprendizaje para ti ya ha comenzado y ya estás creciendo espiritualmente. Comenzaste a crecer desde que nació tu hijo. Seguisteis evolucionando cuando descubristeis que tenía un trastorno de personalidad. Y ahora sigues creciendo tras su marcha. Tu proceso de crecimiento está en marcha. Lo que tienes que aprender ya lo estás aprendiendo.

Pregunta enviada por MzJose:

“Mi hija querida murió hace un año y estoy destrozada. No puedo parar de pensar en ella. Era mi vida y nos queríamos con locura; teníamos una relación muy especial entre madre e hija. Nunca pensé que me podía pasar esto tan horroroso. He leido su blog y me gustaría saber si ella está a mi lado. No sueño nunca con ella ¿por qué?

Nuestra respuesta:

Aunque ahora te cueste creerlo, tu hija y tú os conocías antes de nacer, en el mundo de los espíritus. Sois almas que trabajáis juntas en esta vida y habéis estado juntas en vidas anteriores, así como lo seguiréis haciendo en las próximas vidas. Siempre bajamos a la Tierra (reencarnamos) con las mismas almas. Tu hija y tú os volveréis a encontrar, no te quepa la menor duda. La muerte de tu hija estaba planeada antes de que bajaseis a la Tierra. Planeamos todo lo que nos va a pasar, y la muerte también. Esto sucede porque necesitas aprender algo de todo esto y tu hija y tú, en el mundo de los espíritus, decidisteis que ella estaría viviendo contigo por un tiempo y después se marcharía de nuevo, para que tú siguieras viviendo y aprendiendo algo.

Tu hija está bien, te lo aseguro. Cuando murió, se marchó de nuevo al lugar de donde venís, y volverás en reencontrarte con ella cuando mueras tú (de manera natural, no por suicidio). Ella ha estado a tu lado durante un tiempo, normalmente los espíritus de nuestros seres queridos se quedan a nuestro lado unos meses, hasta que nos encontremos mejor. Después, se marchan, pues tienen mucho trabajo que hacer en otros planos. Es posible que si te estás encontrando tan mal, tu hija no se haya marchado del todo y siga junto a ti, pero de lo que se trata es de que la dejes irse del todo, para que siga su camino. A ella no le gusta ver que la echas tanto de menos. Lo que ella quiere es que te des cuenta de que puedes seguir viviendo sin tenerla cerca, de que puedes disfrutar de la vida sin ella, sabiendo que os volveréis a encontrar después.

Dices que no sueñas con ella, y esto es algo normal. Cuando lo estamos pasando muy mal por una pérdida, los espíritus no quieren hacerse presentes para no entorpecernos más. Tu hija sabe que si se te presenta en sueños tú te sentirás peor al despertar, por lo que prefiere no hacerlo, por tu bien.

Tú puedes hablar con ella si quieres. Habla de lo que te preocupa, de lo que sientes, desahógate hablándole. Ella te está escuchando, te lo aseguro. Los espíritus no nos dejan solos si nos encontramos muy mal por su marcha. Por lo tanto, háblale siempre que lo necesites. Estate atenta a las señales… ellos las envían en muchas formas (una canción, una frase publicitaria, etc.). Y, poco a poco, deja que se marche… tienes que aprender a vivir sin ella, es una prueba que te pusiste antes de reencarnar aquí y debes superarla.

Hay dos libros que te pueden ser muy útiles para entender todo esto: “La vida entre vidas” y “Destino de las almas”, ambos del psicólogo Michael Newton. Y uno muy bonito que deberías leer para comenzar en este tema: “La muerte: Un amanecer” de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Para ayudarte psicológicamente con tu duelo, te recomiendo “El camino de las lágrimas” (Jorge Bucay).

Posteado por: circulodebusqueda | 16 Enero 2010

Listado de posts

Listado de posts publicados hasta el momento:

  1. La reencarnación y Brian Weiss
  2. Los moribundos y Elisabeth Kübler-Ross
  3. Vida después de la vida y Raymond Moody
  4. ¿De dónde venimos y a qué?
  5. Karma y vidas pasadas
  6. Los Guías
  7. ¿Pueden los muertos contactar con los vivos?
  8. Números y Pistas
  9. Aprendiendo a meditar (1ªparte)
  10. Aprendiendo a meditar (2ªParte)
  11. Entrevista a Michael Newton
  12. Preguntas y Respuestas fundamentales (1)
  13. Preguntas y Respuestas fundamentales (2)
  14. Preguntas y Respuestas fundamentales (3)
  15. Preguntas y Respuestas fundamentales (4)
  16. Preguntas y Respuestas fundamentales (5)
  17. Respuesta sobre el Karma
  18. Agradecimientos
  19. La biblioteca de la Vida
  20. Experiencias cercanas a la muerte
  21. Creer para ver
  22. Entrevista a persona que ha estado clínicamente muerta
  23. Viajes astrales
  24. Los espíritus y Allan Kardec
  25. Cinco miradas (Recopilatorio de Autores)
  26. Trabajamos en equipo
  27. Los muertos nos hablan
  28. Dudas tras la muerte de una pareja
  29. Los mundos invisibles (Parte 1 de 3)
  30. Los mundos invisibles (Parte 2 de 3)
  31. Los mundos invisibles (Parte 3 de 3)
  32. Medicina y Espiritismo
  33. Hablando con los espíritus
  34. Dudas de los lectores
  35. Respuesta sobre el Suicidio
  36. Respuestas a los lectores: Karma, meditación y espíritus
  37. Los 5 post más vistos de la semana
  38. Kübler-Ross y las fases del duelo
  39. Respuestas sobre la postvida
  40. Reiki en hospitales públicos
  41. La mentira de “la ley de la atracción”
  42. ¿Sucederá algo en 2012?
  43. La enfermedad como camino (1ªparte)
  44. La enfermedad como camino (2ªparte)

Otros posts:

  1. Bibliografía recomendada
  2. Autores recomendados
  3. Primera visita a Círculo de búsqueda
Posteado por: circulodebusqueda | 14 Enero 2010

La enfermedad como camino (2ªparte)

Continuamos con la segunda parte del artículo de la revista Discovery Salud: “La enfermedad como camino“. Puedes leer la primera parte pulsando aquí.

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

El sistema inmunológico es la base defensiva de nuestro organismo. Reacciona frente a cualquier tipo de partícula extraña al cuerpo que pudiera representar una amenaza para nuestra integridad, sea una bacteria, un virus o cualquier otro tipo de sustancia potencialmente peligrosa.

Ante la más mínima sospecha de invasión, el organismo tiene tres tipos de respuesta. Primero, la anatómica, que constituye la primera línea de defensa y está representada por la piel, las sustancias defensivas de la saliva y los jugos gástricos. Luego, si el agresor -germen o toxina- sobrepasa esa barrera, se encuentra con la segunda línea defensiva: la respuesta inflamatoria, que consiste en un aumento del calor local y una serie de cambios que procuran hacer difícil o imposible la proliferación del “enemigo” viral o bacteriano en el cuerpo. Y, por fin, si todo falla, el organismo cuenta con la respuesta inmunológica, la mas profunda y sofisticada. Respuesta que está centrada en una serie de células de la sangre altamente especializadas -los leucocitos o glóbulos blancos- que actúan en las distintas fases de la respuesta defensiva inmunológica.

La primera fase, la más directa, está representada por los macrófagos y los neutrófilos (dos tipos de leucocito), que actúan como verdaderos soldados de un ejército defensivo persiguiendo, englobando y digiriendo las partículas extrañas -virus y bacterias- con lo que en muchos casos resuelven el problema. Pero los sistemas defensivos del organismo no se limitan a esa acción básica. Una vez que los leucocitos defensivos engullen al virus, partículas de éste son depositadas desde el interior en la superficie de la célula. Partículas a las que se llaman antígenos. Esos antígenos son inmediatamente reconocidos por las células defensivas más sofisticadas de nuestro cuerpo, los linfocitos, encargados de transportar, adaptar y fabricar las sustancias defensivas o anticuerpos, destruyéndolos.

Hay dos tipos de linfocitos: los linfocitos B, responsables de las llamadas inmunoproteínas, que llevan el peso de los sistemas defensivos generales de nuestro organismo y los linfocitos T (originados por la misteriosa glándula timo y de larga vida) que producen antígenos defensivos sólo contra determinadas infecciones; es decir, son más específicos.

LA OPORTUNIDAD DE LA ENFERMEDAD

Todos sabemos que cuando se estropea el mecanismo de una máquina se encienden luces o pilotos de alarma para que tomemos las medidas oportunas para repararla. Pues bien, si aceptamos que el síntoma es una señal de alarma, una luz roja que nos avisa de que es necesario actuar para corregir una disfunción, tendremos que ponernos en marcha para solucionar el problema.

Dicho de otro modo: los síntomas de cualquier enfermedad representan una oportunidad de conocer aquellos aspectos de nuestra vida que no están bien encajados ya que toda dolencia indica que se ha producido una desarmonización en algún nivel y que nuestro cuerpo, a veces con el concurso de elementos externos, está somatizando el conflicto.

El primer paso para la curación, pues, es la aceptación de la realidad. El siguiente sería la oportunidad de hacer un trabajo interior en el que el enfermo deberá realizar un autoanálisis sincero sobre todos los aspectos de su vida a fin de intentar descubrir las desarmonías. Piénsese que cuando la luz de la consciencia ilumina los rincones oscuros de nuestra mente ya no hay marcha atrás. A partir de ese momento es importante identificar y potenciar nuestros propios recursos naturales. Y, en ese sentido, las técnicas encaminadas al control y la generación de pensamientos, el trabajo con nuestras emociones, la capacidad de crear imágenes mediante la visualización, etc., sí serán útiles por tener una incidencia directa sobre el cuerpo físico. Bien, ahora sabemos que nuestras creencias y nuestra actitud influyen en la salud; y puesto que los pensamientos y las actitudes se pueden elegir, elijamos aquellos que nos conduzcan al mantenimiento y conservación de nuestro equilibrio como seres integrales. Ya Buda decía que “somos lo que pensamos”.

TÉCNICAS PARA EL CAMBIO

Hemos de acostumbrar a nuestros pensamientos a trabajar para nosotros, no al contrario. Sabemos que el cuerpo responde a lo que la mente dicta y que a través de pensamientos, sentimientos y emociones producimos efectos fisiológicos directos en nuestro organismo. Pues bien, una de las facultades más poderosas de nuestro cerebro es la de visualizar, es decir, crear imágenes o imaginar. Y todas las personas somos capaces de visualizar aunque debido a la falta de hábito pueda en ocasiones resultar una tarea ardua. Visualizar no es otra cosa que poner imágenes a los pensamientos, es decir, lo que se conoce comúnmente como imaginar, fantasear. Una facultad del hemisferio cerebral derecho. Algo que hacemos -de manera inconsciente- cuando soñamos. Por tanto, todos somos capaces de hacerlo.

Pues bien, está ampliamente contrastado que en el ámbito de la salud la visualización es una herramienta fantástica de curación, de recuperación de la armonía perdida. Y como las técnicas son muchas, cada persona podrá elegir aquella con el que se sienta más cómoda ya que lo que cualquiera de ellas hará es estimular nuestra mente con imágenes de salud, equilibrio y armonía sabiendo que, en la medida en que seamos capaces de mantener esas imágenes el mayor tiempo posible en nuestra mente, estaremos favoreciendo en nuestro cerebro la creación de engramas (figuras que se graban a nivel neurológico gracias a la repetición). Para lo cual puede uno concentrarse en el órgano que manifiesta la enfermedad o en la zona del problema.

¿Fantasía? William Tiller, profesor de Ciencias Materiales en la Universidad de Stanford (EE.UU.), construyó un mecanismo que emitía electrones. Pues bien, en sus experimentos pudo observar que cuando se aplicaban las manos al dispositivo con intención curativa se producía una descarga mucho mayor de electrones. Más tarde constató que con la simple emisión de pensamientos a distancia también se activaban. E incluso que cuando se utilizaba la visualización se producía el mismo efecto. Tras miles de pruebas, Tiller concluyó que ha de existir una energía más allá del espectro electromagnético emitida por los seres humanos que puede activar la liberación de electrones. Energía sutil capaz de transferir información dirigida por la mente, concentrada por la intención, la atención y la visualización. Y que además puede afectar el equilibrio de carga de las membranas celulares y del ADN, y, en consecuencia, recuperar el orden electromagnético favoreciendo la salud de las células vivas.

El médico norteamericano Leonard Laskow, que retomó los experimentos de Tiller, comprobaría posteriormente en su laboratorio que con el uso de la visualización podía inducir una inhibición del crecimiento de células tumorales en cultivos del orden del 80%.

LA RESPIRACIÓN CURATIVA

Igualmente importante es saber que la respiración es vida y otra forma efectiva de inducir cambios fisiológicos para el proceso curativo. En latín se denomina spiritus a “un principio animador que da vida a los organismos físicos”; en chino, la palabra chi tiene dos acepciones: “vida” y “respiración”; para los egipcios, el símbolo del ankh representa “el aliento de la vida”; en sánscrito, se denomina prana a la “fuerza vital”.

No es casualidad. La respiración implica una carga fisiológica de energía que, cuando se concentra y se dirige adecuadamente, puede ser regulada por la mente para trasladar información a una parte del cuerpo. Por ejemplo, visualizando la entrada y salida de aire en una zona específica se observa un aporte energético extra en esa área así como una activación de los campos energéticos que rodean el cuerpo. Por eso una vez activado el órgano o la zona, éste puede reequilibrar su desorden celular.

Otro hecho comprobado es que sosteniendo la respiración en determinados momentos críticos se capta la atención del subconsciente y se produce una resonancia armónica entre la respiración y el cuerpo, lo que produce una disminución del ritmo cardíaco. En otros casos, la respiración impulsiva -inspiraciones y espiraciones breves e intensas- puede facilitar la ruptura de modelos emocionales negativos y favorecer la asimilación de la experiencia traumática. Incluso en el parto natural se recomienda la respiración para mitigar el dolor y concentrar la atención de la madre con el fin de sincronizar sus esfuerzos adecuándolos a los reflejos normales del proceso de alumbramiento.

LA IMPORTANCIA DE LA ACTITUD

Resulta curioso constatar cómo son muchas las personas que esperan de las terapias alternativas o complementarias unos resultados casi instantáneos como el que, por ejemplo, provoca un fármaco contra el dolor. Y las cosas no son así. En primer lugar, porque dependiendo de la dolencia -y, sobre todo, de la gravedad de la misma-, tendremos que utilizar una o varias técnicas terapéuticas para inducir la sanación y asegurarnos de que estamos prestando atención a todos nuestros niveles de manifestación como seres humanos (cuerpo físico, energético, emocional, mental e, incluso, espiritual). El problema es que, acostumbrados a que cuando ingerimos un medicamento éste empieza a dejar notar sus efectos de forma casi inmediata, pensamos que la visualización, la meditación o la relajación van a tener los mismos rápidos efectos. Y la cuestión es mucho más profunda. La medicina tradicional ha tendido históricamente a considerar que alguien ha sanado cuando desaparecen las causas físicas de la enfermedad. Sin embargo, para la Medicina Holística o Integral la sanación no se considera completa hasta que se han erradicado las causas psicológicas y emocionales ya que sólo así estaremos seguros de que no volverá a reproducirse la dolencia. Es decir, lo que realmente pretende es lograr un cambio profundo de la persona, de la forma en que utiliza sus pensamientos, del modo en que maneja sus emociones y de la responsabilidad hacia su propio cuerpo. Cambio de actitud que supone una verdadera transformación en la forma de enfocar la vida. Y, en ese sentido, el handicap principal no son los hábitos adquiridos sino las creencias que hay detrás de cada comportamiento.

Hoy sabemos que la vivenciación intensa de un recuerdo desencadena en el organismo a nivel físico la misma descarga hormonal -y la consiguiente emoción asociada- que cuando se produjo el hecho en el pasado. Luego siendo ello así, rememorando situaciones de felicidad, de plenitud, de gozo, de éxito… estaremos activando a nivel biológico sustancias altamente positivas para nuestra salud. Por contra, el recuerdo de momentos de fracaso, dolor, soledad o angustia provocarán que en nuestro torrente sanguíneo se distribuyan hormonas que nos sumergirán en esas mismas emociones y, como consecuencia, bajará nuestra capacidad de defensa para luchar frente a las posibles agresiones externas (infecciones, virus, bacterias, etc.).

En suma, debe entenderse que el enfoque personal de la vida adquiere una importancia vital cuando hablamos de salud ya que la naturaleza de nuestros pensamientos actúa como un filtro -a veces impermeable- que ayuda o dificulta la curación. Es decir, nuestras creencias -especialmente las más arraigadas- condicionan que un tratamiento -farmacológico o alternativo- funcione o no. Creencias que además condicionan nuestro carácter y nuestro comportamiento en la vida; y, por tanto, nuestra salud.

Pongamos un ejemplo: imagínese a una persona que, admitiendo los beneficios de la relajación, la meditación o la visualización practica alguno de ellos todos los días durante veinte o treinta minutos, visualizando su organismo sano, pletórico de energía y de vida, sintiendo que absorbe energías de mayor vibración que equilibran sus carencias, etc., pero que el resto del día sigue pensando de forma habitual, es decir, desconfiando de los demás, sintiéndose deprimido y pesimista, actuando de forma egoísta… ¿Podrá la media hora de ejercicio de refuerzo positivo contrarrestar los efectos nocivos de los pensamientos que procesa el resto del día? O, lo que es lo mismo, ¿podrá el fármaco correspondiente ayudar a defenderse al organismo de una agresión si el sistema inmunológico del cuerpo está recibiendo la información inconsciente de que esa persona está actuando en contra de su conciencia?

LA TRANSFORMACIÓN CONSCIENTE

“El gusano de seda se pasa la vida comiendo y engordando y no sabe para qué. Un día siente la necesidad de encerrarse en sí mismo y construye una celda con el producto de su esfuerzo, se aísla y no sabe para qué. Un día siente la necesidad de salir de su encierro y, al salir, cree que el mundo ha cambiado y no sabe por qué. Sin embargo, si tuviera un espejo delante sabría en ese momento todos los porqués.”

El cuento precedente es una alegoría perfecta que refleja hasta qué punto la vida es un proceso de transformación en el que todos los acontecimientos fluyen de forma permanente y de cómo cada cosa que nos sucede tiene un significado, un porqué, aunque no logremos en ese instante vislumbrarlo. Algo que corrobora fehacientemente nuestro propio cuerpo en el que cada cierto tiempo se regeneran sus células hasta el punto de que cada siete años todo el organismo es prácticamente nuevo. Ni una sola célula sobrevive a ese plazo salvo las neuronas…; o, al menos, así se creía hasta ahora porque también ese convencimiento empieza a ponerse en entredicho. Como cambian con los años nuestro carácter, nuestras formas de pensar o nuestras actitudes.

Ahora bien, hay un aspecto que nos cuesta mucho más modificar: las creencias. Algo por lo general tan profundamente arraigado en nosotros que se produce casi siempre una fuerte resistencia cuando alguien o algo las pone en cuestión. Resistencia que supone, precisamente, una de las mayores dificultades del ser humano para crecer interiormente. Y es que no somos conscientes de la tremenda programación a la que hemos sido sometidos desde que nacimos, primero por nuestros padres y luego por los maestros en la escuela, el ambiente y la sociedad en la que hemos vivido. Al punto de que las respuestas que damos ahora, como seres adultos, están completamente condicionadas por todo ese bagaje de creencias impuestas.

Creencias tan arraigadas que condicionan por completo nuestra visión de las cosas, nuestros gustos, nuestras percepciones emocionales y psicológicas, y, en suma, nuestra personalidad. Sin embargo, es sólo confrontando nuestras creencias con otras, replanteándonos lo que siempre hemos creído, como podemos avanzar, como podemos percibir otras realidades, como podemos evolucionar y crecer como personas. Única forma de poder realizar una transformación consciente. Transformación que sólo requiere una herramienta, el libre albedrío, imprescindible en el camino evolutivo y que nos faculta para elegir -en todos los ámbitos-, al margen de condicionamientos o creencias.

Y ahí radica la mayor dificultad. Porque “creer” es asumir como ciertas las informaciones recibidas por distintas vías sobre un tema para, inmediatamente, convertirse en verdades. Es decir, las creencias, en general, están exentas de lógica y suelen asentarse en el inconsciente colectivo hasta que son sustituidas por otras con mayor carga racional. En ese sentido, vienen a conformar una especie de plantillas o esquemas mentales a través de las cuales discurren nuestros pensamientos y vemos la realidad. Por eso cuando cambiamos el esquema mental, es decir, cuando modificamos la “plantilla”, cambia inmediatamente la realidad de la persona. Algo de mucha importancia en el ámbito de la salud. Porque hoy se sabe que si en lugar de creer que sufrimos procesos degenerativos creemos que nuestro cuerpo se renueva a cada instante, que hay una inteligencia innata que se ocupa de mantener la vida, que nuestras células llevan impresa la orden de supervivencia, estaremos infundiendo en nuestro cuerpo un mensaje de equilibrio y salud. Y, sobre todo, no habrá en nuestro interior miedo, la emoción más nociva de todas porque ataca directamente a esa orden de supervivencia inscrita a nivel genético de la que hablamos.

De ahí que ser conscientes de nuestros procesos físicos, emocionales y mentales redunde de inmediato en una mejoría de la salud. Así lo demostraron, entre otros, los experimentos de laboratorio realizados por el prestigioso médico Deepak Chopra en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y en la Asociación de Medicina Ayurvédica de Lancaster, Massachusetts, según los cuales todas las funciones supuestamente involuntarias -regidas por el inconsciente- del cuerpo, como el latido del corazón, la respiración, la digestión, la temperatura corporal, las secreciones hormonales, etc., pueden ser también reguladas conscientemente mediante la biorrealimentación, un proceso de toma de consciencia muy sencillo basado en técnicas de meditación.

Algo comprensible si tenemos en cuenta que si la energía mental coordina el orden electromagnético de la energía vital y ésta a su vez mantiene el orden a nivel celular, cuanta más coherencia haya en la emisión de pensamientos mayor será el aporte energético que recibirá nuestro cuerpo físico, lo cual redundará en beneficio de nuestra salud.

Por el contrario, la inconsciencia puede provocar un caos o desorden energético que a la larga terminará produciendo deterioros corporales. En cambio, una vida de participación consciente los previene. Es decir, si prestamos atención a los procesos corporales en lugar de dejar que funcionen de forma automática se producirá en ellos una mejora sustancial. Se ha observado, por ejemplo, que mediante ejercicios de respiración consciente comienzan a los pocos minutos a sincronizarse las ondas cerebrales, se aquieta el ritmo cardiaco y se equilibra la presión arterial.

Por otra parte, sabemos que nuestros sistemas más importantes son el endocrino, el inmunológico y el nervioso ya que son los principales controladores de nuestro cuerpo. Pues bien, las células inmunitarias y las glándulas endocrinas tienen los mismos receptores de señales cerebrales que las neuronas; es decir, son como una prolongación de nuestro cerebro que circula por todo el cuerpo. Lo que ha llevado a los científicos a plantearse que la consciencia ha de existir en realidad en todas las células de nuestro organismo. De hecho, ya decíamos antes que está comprobado que los estados de aflicción mental se convierten en procesos bioquímicos que crean enfermedades pero también es verdad que un estado de felicidad, alegría, ilusión u optimismo es capaz de producir automáticamente las sustancias necesarias naturales para contrarrestar la enfermedad.

A fin de cuentas, la entropía -es decir, la tendencia que tienen los sistemas complejos a desorganizarse- sólo tiene lugar -en lo que al ser humano se refiere al menos- en el mundo físico. No ocurre así en el plano mental -no hablamos del cerebro, que es un órgano físico- ya que está en un nivel vibratorio superior y no sigue esa tendencia. De ahí que pueda volver a poner en orden el caos electromagnético que produce toda enfermedad.

AMPLIANDO NUESTRA CONSCIENCIA

En suma, es preciso entender que el aprendizaje del ser humano no se completa en una determinada etapa sino que es algo consustancial y no termina nunca. En consecuencia, sólo estamos limitados por nuestro grado de consciencia, lo que implica que en la medida en que ampliemos ésta se ampliarán también nuestros propios límites.

Y es que es el desconocimiento de nosotros mismos lo que nos hace víctimas de la enfermedad, del envejecimiento y de la muerte. Por eso es tan importante revisar de manera constante todas las creencias que hemos ido acumulando a lo largo de la vida ya que a lo mejor descubrimos que pueden ser sustituidas por otras más acordes con nosotros, con la vida y con la realidad. Algo a lo que podemos acceder hoy merced a los nuevos descubrimientos de la ciencia en todos los ámbitos.

En suma, sabemos que nuestra mente es un arma de doble filo y que tanto puede destruirnos como curarnos. Sólo depende de cómo adiestremos o condicionemos nuestros pensamientos para crear patrones mentales destructivos o constructivos. Además, de la actitud con la que afrontemos nuestros problemas de salud dependerá que ello redunde en un beneficio para nuestro crecimiento como seres en evolución o que la experiencia se limite a formar parte del sufrimiento de la inconsciencia. Veamos pues la enfermedad como una oportunidad para descubrir aquellos aspectos de nuestra vida que no funcionan. Para ello sólo tenemos que escuchar a nuestro cuerpo cuando nos habla.

Posteado por: circulodebusqueda | 14 Enero 2010

La enfermedad como camino (1ªparte)

La prestigiosa revista “Discovery Salud”, que forma parte de “Discovery Channel”, ha publicado un artículo muy interesante sobre la enfermedad y las diferentes maneras de interpretarla. A continuación publicamos ese texto de manera íntegra en dos partes. Ver segunda parte del artículo

“La enfermedad como camino”
Fuente: www.dsalud.com

La enfermedad, además de una desarmonización de nuestro ser, es el lenguaje que utiliza el cuerpo para decirnos que algo funciona mal en nuestra vida. Y así, si el problema es menor, nos lo dice con un susurro provocándonos un leve dolor. Si el problema es mayor, nos habla en voz más alta. Y si la cuestión es grave, nos “grita” haciendo el dolor insoportable. Dolor, pues, que al igual que la enfermedad es una llamada de atención que nos indica que algo no funciona bien.

El ser humano, atendiendo a la nueva concepción que lo define como una unidad de conciencia en evolución, forma parte de la Gran Conciencia Global manifestada en el Megaholograma Universal. Razón por la cual podemos también identificarlo como el Todo en potencia -recuérdese el antiguo postulado de Hermes Trismegisto, “El Todo está en la parte; la parte está en el Todo”-, un Todo que debe ir identificando paso a paso a lo largo de su interminable camino evolutivo. Desde este punto de vista, el objetivo de la evolución sería, pues, ir descubriendo la “información” codificada para integrarla y, de ese modo, ir ampliando la consciencia del ser y de su relación con el entorno. Así, la enfermedad que se hace patente a través de los síntomas representa una señal, un aviso de que hay algo que modificar. Se la conceptúa pues como el lenguaje del cuerpo para permitir al individuo introducir cambios y corregir comportamientos que le crean desarmonía.

Poder identificar las causas de las dolencias buscando su origen un poco más allá de las causas físicas asomándonos a los desequilibrios emocionales, a los pensamientos no armónicos e, incluso, a la contradicción entre lo que nos dicta nuestro interior y lo que vivimos en el exterior nos plantea una actitud nueva de autorresponsabilidad e independencia frente a nuestros procesos de cambio y crecimiento.

¿POR QUÉ ENFERMAMOS?

Cuando escuchamos por boca del médico el diagnóstico de que sufrimos tal o cual enfermedad no podemos evitar preguntarnos: ¿por qué?, ¿qué hemos hecho nosotros para que nos suceda eso? Y la respuesta casi siempre tiene el matiz de un cierto sentimiento de injusticia o, cuando menos, de incomprensión. Mucha gente cree aún que la enfermedad se produce por injerencias externas que en forma de virus o bacterias atacan el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Sin embargo, eso no explica por qué en la misma situación no se contagian todos los que han estado expuestos a ese ambiente contaminado. Y es que las respuestas deben ser complementadas con nuevas ideas que nos hagan encontrar razones en otros campos más sutiles que interaccionan con nuestro cuerpo físico y que conforman también nuestra personalidad, como son los aspectos emocionales y mentales.

La ciencia no duda ya de la realidad de la interacción mente-cuerpo y conoce el efecto que los estados emocionales (depresión, amor, cólera, odio, amor, generosidad, alegría, optimismo…) producen en el organismo. Sin embargo, queda aún mucho camino por recorrer hasta que se produzca un encuentro entre la Medicina tradicional y la Medicina Holística o Integral. Porque esta última defiende que la mayoría de las enfermedades físicas son el resultado de una sobrecarga de crisis emocionales, psicológicas y espirituales. Hoy, ante la aparición de los primeros síntomas, empieza la búsqueda implacable de culpables: ¿por qué ha fallado el corazón? ¿un excesivo nivel de colesterol?, ¿una vida demasiado sedentaria?, ¿un excesivo consumo de grasas o sal? ¿Por qué ese cáncer? ¿quizá el tabaco?, ¿la radiación ambiental?, ¿los genes…? Es decir, siempre se busca la razón de la enfermedad en el mundo físico. Sin embargo, en la mayoría de los casos no es ahí donde hay que buscar sino en el plano emocional y mental. De hecho, se ha comprobado que previa a la aparición del síntoma de la enfermedad hay alteraciones en esos otros niveles que han provocado finalmente la disfunción física.

La verdad es que hoy nadie pone en duda que el rencor, el odio o la depresión producen reacciones químicas en nuestro organismo, confirmación de que son nuestros pensamientos y emociones los que desencadenan el proceso -o, al menos, coadyuvan en él- que nos lleva a caer enfermos. Y son ya muchos los profesionales de la Medicina y la Psicología que afirman hoy que la causa de la enfermedad se relaciona fundamentalmente con las tensiones internas presentes en la vida de una persona. Tensiones que se podrían identificar con la culpa, el rencor, el odio, la falta de ilusión por la vida, la falta de autoestima y el miedo en todas sus manifestaciones. Factores todos ellos desencadenantes de grandes “epidemias” tanto físicas como psicológicas.

¿CUÁNDO EMPEZAMOS A PONERNOS ENFERMOS?

Desde que se produce la alteración en la mente hasta que se somatiza el conflicto en el cuerpo físico transcurre un tiempo. El cirujano norteamericano C. Norman Shealy, neurólogo y experto en tratamiento del dolor y el estrés, y coautor del libro “La creación de la salud”, identifica ocho grandes focos desencadenantes de enfermedades.

De forma resumida, son estos:

1) Cualquier tensión emocional, psicológica o espiritual no resuelta en tanto crea una contradicción entre lo que le dicta el interior y lo que la persona está viviendo en la vida.

2) La influencia de las creencias. A fin de cuentas, cada uno de nosotros estamos condicionados por una serie de creencias que nos hacen ver y vivir la realidad de modo bien distinto. Y así, mientras las actitudes positivas son favorecedoras del equilibrio y la salud, las negativas producen el debilitamiento de nuestro sistema inmunitario.

3) La incapacidad de dar y/o recibir amor. Todos tenemos necesidad de tener experiencias gratificantes y compensatorias en el terreno afectivo y, si no es así, se producen bloqueos que desembocan tarde o temprano en la temida enfermedad.

4) La falta de humor y la incapacidad de desdramatizar los sucesos de la vida cotidiana. La risa tiene un poder curativo enorme y el sentido del humor hace eliminar muchas de las tensiones que, en caso contrario, se somatizarán en el físico al “enquistarse” energéticamente.

5) La imposibilidad de elegir libremente en la vida. Y es que la necesidad de tener el control de nuestra propia vida se ha convertido en una fuente de conflictos permanente ante la dificultad que supone mantenerse libre en un mundo tan mediatizado como el nuestro.

6) La falta de cuidado de nuestro cuerpo físico. La alimentación, el ejercicio, la vida saludable, los hábitos sanos, etc., son pilares fundamentales para mantener la salud.

7) La pérdida de ilusión por la vida, la ausencia de metas y objetivos. La vorágine de vida que llevamos nos hace en ocasiones perder de vista nuestra proyección de futuro con lo que el presente carece de sentido. Es una de las principales causas de enfermedades, primero psicológicas -depresión, neurosis, etc.- y más tarde físicas.

Como octavo punto,  la tendencia a la negación. Es decir, la incapacidad para enfrentarse a los obstáculos de la vida y de reconocer lo que en ella no funciona.

LA CONSCIENCIA

He aquí un ingrediente imprescindible dentro del proceso de desarrollo personal. La consciencia es la clave de la evolución y no es otra cosa que darse cuenta, saber el por qué de las cosas, conocerse uno mismo, identificar sus potencialidades y límites para encauzarlas hacia el progreso y el mejoramiento. Si cada persona fuera consciente de que participa en la creación de su propia realidad y de que esa realidad incluye el mantenimiento de su salud habríamos logrado un gran avance.

Claro que para completar ese camino que nos lleve a lograr la expansión de nuestra consciencia habremos de dar varios pasos fundamentales. Uno de ellos obtener la identificación del poder personal, es decir, de ese potencial que nos permite salir de cualquier situación por adversa que sea en la certeza de que somos responsables de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestros logros y fracasos y, ¡cómo no!, de nuestra salud. En definitiva, cada persona debe asumir la responsabilidad de su propia vida. Otro punto importante es la facultad de encontrar el aprendizaje que conlleva cada experiencia que vivimos. Porque es verdad que a veces nos encontramos inmersos en situaciones dolorosas y aparentemente injustas que, además, parece que se repiten a lo largo de nuestra vida… pero sólo si desciframos la lección que representa ese hecho y asumimos su enseñanza habremos roto el círculo vicioso. Sencillamente porque cuando se asimila una experiencia no es necesario volver a repetirla. Aunque el mayor paso consistirá en aprender a abrirse al amor, a dar y recibir la energía de mayor poder que existe en el universo, dejando que fluya en nosotros y en nuestras relaciones interpersonales.

MIRAR AL ENFERMO DE FORMA GLOBAL

Ya hemos dicho que la Medicina Holística o Integral considera al hombre como un ser en interacción constante con otros campos energéticos y no como una máquina aislada y autónoma. Por tanto, procura tratar las causas y no sólo los síntomas. El médico holístico no es ya una autoridad en materia de salud sino un amigo que establece una relación de confianza y afecto. Y que además piensa que es el enfermo y no él quien debe reestablecer su propio equilibrio.

El cuerpo y el espíritu, pues, forman junto con el entorno, el medio, un conjunto; y la enfermedad es considerada el resultado de la ausencia de armonía entre esos tres factores. El dolor no sería, en este contexto, sino una señal de alarma de esa falta de armonía. Con lo que el sufrimiento proviene simplemente de que nos olvidamos de la existencia de un Yo que no está separado del universo al que pertenece sino que es una pieza fundamental y única dentro de él.

En suma, la Medicina Holística o Integral incorpora algunos de los planteamientos tradicionales pero incorpora, desde esta nueva concepción del hombre y de la Realidad toda una serie de nuevas terapias encaminadas a reequilibrar el cuerpo físico, el energético, las emociones y la mente de la persona sin olvidar atender también su proyección transcendente.

En definitiva, cuando aparecen los primeros síntomas y el médico pronuncia su diagnóstico es importante afrontar la situación desde la realidad porque para sanar de cualquier dolencia es necesario primero reconocerla y aceptarla. No aceptarla de manera permanente o inevitable, por supuesto, sino ser conscientes de que hemos de prestarla la atención necesaria. Es decir, no se trata de obviar la enfermedad o ignorar los síntomas sino, por el contrario, asumir la desarmonía que se ha producido y buscar los medios más adecuados para resolverlo.

EL LENGUAJE DEL CUERPO

Los doctores alemanes Thorwald Dethlefsen -psicólogo- y Rudiger Dahlke -médico y psicoterapeuta- publicaron en los años ochenta un libro llamado La enfermedad como camino en el que planteaban lo que llamaron el Método de la interrogación profunda, propugnando la necesidad de establecer un diálogo con los síntomas de la enfermedad. Método que podríamos simplificar en cuatro fases. La primera sería la valoración del síntoma de forma cualitativa y subjetiva: ¿Qué es? ¿Cómo es? ¿Cómo se manifiesta? ¿Qué me hace sentir? En la segunda fase habría que centrarse en el momento en que apareció el síntoma: ¿Qué sucedió antes de que apareciera? ¿Qué estaba haciendo yo? ¿Con quién estaba? ¿Cuándo comenzó? ¿Cuáles eran mis pensamientos y sentimientos en aquel momento? ¿Cuáles eran mis miedos o frustraciones? ¿Cuáles mis fantasías o mis sueños? La tercera etapa nos plantea la necesidad de observar con atención las palabras y el tono que empleamos, los giros y las expresiones que utilizamos para verbalizar el proceso. No olvidemos que según la Programación Neurolingüística (PNL) somos animales idiomáticos y que el lenguaje personal es profundamente psicosomático. La cuarta y última fase del proceso de análisis lleva a un replanteamiento personal: ¿Qué me está impidiendo hacer este síntoma? ¿Qué me está obligando a hacer? ¿Qué estoy obteniendo gracias a él? ¿Podría obtener lo mismo sin necesidad de esta enfermedad?

Porque no podemos olvidar que hay muchas ocasiones en que la enfermedad oculta deseos de atención, manipulación de situaciones, miedos encubiertos, venganzas, problemas de infravaloración o baja autoestima, necesidad de sentirnos queridos… Innumerables razones que en cada persona encontrarán una u otra vía de expresión dependiendo de las características de su biología.

LAS INTERPRETACIONES GENÉRICAS DEL SIGNIFICADO DE LA ENFERMEDAD

Si consideramos que la enfermedad no aparece fortuitamente sino que es un indicativo de que algo necesita ser modificado en nuestro ser integral es importante que analicemos los síntomas para su posterior interpretación. Evidentemente, cada persona somatizará sus disfunciones emocionales o mentales de forma distinta y según dónde se localice la enfermedad en el cuerpo cabrá hacer una lectura u otra. Pero ello no justifica la tendencia de algunos especialistas a generalizar. Es lo que sucede cuando, por ejemplo, entienden que una persona con una afección en los ojos que le impide la visión debe ser interpretada como su negativa inconsciente a ver algo que no hace bien en la vida. O que quien tiene problemas en los pies es porque se niega a avanzar. O que quien sufre problemas digestivos es porque no puede digerir todo lo que está “tragándose” en sus relaciones con los demás. Y la crítica es comprensible porque los ejemplos anteriores suponen caer en una simplificación excesiva ya que cada persona es un complejo mundo único e irrepetible formado por su físico, sus componentes genéticos, sus energías, sus emociones y sus procesos mentales. Y al igual que no se puede extrapolar atendiendo a la interpretación de los sueños -según la vieja Psicología- que todo el que sueña con agua es porque tiene conflictos emocionales tampoco podemos guiarnos por esa serie de libros que acumulan listas de dolencias y sus correspondencias con estados psicológicos. Incluido el de los dos autores mencionados.

NUESTRAS CAPACIDADES INNATAS

La influencia de la mente sobre la materia está sobradamente demostrada. Sabemos incluso que la actitud mental, los deseos y los pensamientos de un experimentador en el laboratorio influyen en el comportamiento de las partículas de su experimento. Algo que corrobora el postulado de que todo es energía manifestándose en distintos planos vibratorios y que cualquier incidencia en uno de ellos tiene una correspondencia armónica en los demás. Pues bien, la Medicina Holística o Integral se basa en esos mismos principios y plantea que si son los problemas emocionales y psicológicos los que terminan somatizándose en el organismo y provocando las dolencias, armonizando la mente y las emociones es posible sanar el cuerpo. Es decir, que trabajando sobre los campos más sutiles se incide más fácilmente en los más densos. En cualquier caso, hay que decir que esta nueva concepción de la salud y la enfermedad no pretende sin más que el enfermo busque vías alternativas para resolver sus problemas sino que se produzca un cambio en su forma de ver la realidad, de concebir la vida.

El aprendizaje de técnicas como la relajación, la visualización, la meditación, el control mental, la introspección, etc., tienen pues como objetivo descubrir nuevas capacidades innatas en el ser humano que están casi inexploradas en estos momentos. Y, sobre todo, estas técnicas tienen un único objetivo: implicar al paciente en su propia curación, hacerle consciente de que el médico o sanador favorece la curación, ayuda y proporciona remedios pero no es quien cura realmente. De hecho, la palabra terapeuta significa acompañante, aquel que te sigue en el proceso de sanación. Premisa clave para que funcionen tanto los tratamientos tradicionales como las terapias alternativas. Si ese cambio de actitud no se produce ni la farmacopea ni la cirugía serán capaces de sanar las dolencias emocionales o psicológicas, las experiencias traumáticas del pasado o las actitudes negativas. Es siempre el propio enfermo quien debe actuar utilizando como apoyo las técnicas o terapias que considere más adecuadas para él.

¿CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA INMUNOLÓGICO?

Son muchos los profesionales de la salud que han comprobado cómo los desequilibrios psicológicos y emocionales afectan al sistema inmunológico. De tal manera que los estados de felicidad y alegría así como las actitudes positivas producen un fortalecimiento de nuestro sistema de defensa mientras que el pesimismo, la depresión o la angustia provocan inmunosupresión, es decir, supresión de las defensas naturales del organismo. Recordemos al respecto que existen en nuestro cerebro determinadas áreas que, al ser estimuladas, generan sustancias analgésicas y estimulantes naturales muy potentes. Otro ejemplo significativo del poder de la mente lo tenemos en el efecto que los placebos tienen sobre la sanación. Cuando el enfermo cree que está recibiendo la medicación que el médico -en quien confía ciegamente- le prescribe, inconscientemente pone en marcha mecanismos que tienen efectos inmediatos sobre su cuerpo. Las estadísticas son espectaculares y alcanzan en algunos casos el 80-90% de efectividad, observándose incluso que el paciente puede llegar a sentir los efectos secundarios que normalmente produciría el medicamento que cree estar tomando, algo que demuestra que son las creencias que tiene lo que en realidad está poniendo en marcha los mecanismos para su curación. Se demuestra así que muchas veces lo más importante para el enfermo es la fe en el fármaco y la confianza en el médico.

Ver segunda parte del artículo

Posteado por: circulodebusqueda | 7 Enero 2010

¿Sucederá algo en 2012?

No es difícil darse cuenta de que el mundo, tal y como está organizado ahora, es una cárcel de infelicidad, injusticia y explotación. Generación tras generación hemos conseguido ir empeorando en nuestros valores sociales, nuestras actitudes hacia los demás e incluso hacia el propio planeta. El dinero se ha convertido en el dios todopoderoso y la humanidad se ha dejado cortejar por él de una manera inhumana. Con todo esto se ponen sobre la mesa las profecías mayas que aseguran que el mundo no aguanta más. Que la humanidad necesita una gran transformación para volver a su origen, a su hermandad. Junto a ellas, las profecías de Nostradamus también auguran un cambio fundamental en 2012.

Pero ¿este cambio será físico, de desastres naturales o, más bien será un cambio de pensamiento? Las dos teorías van cogiendo, a medida que se acerca la fecha, más fuerza.  No faltan las sectas que aseguran que sólo se salvarán quienes crean en este o el otro dios. Por otro lado, hay quienes piensan que sucederán las dos cosas: un desastre físico que dará paso a un cambio de pensamiento.

Nosotros, en este post, revisaremos las profecías mayas y veremos el documental de History Channel hizo sobre Nostradamus. Todo esto tiene mucho que ver con los temas que tratamos en el blog, como habrás podido ver si has leído los posts anteriores. Se trata de que llegemos a un cambio de consciencia con la humanidad, de que la bondad, la fraternidad y el amor sean quienes gobiernen al ser humano. Esto se consigue de diferentes formas, como la meditación, el reiki o incluso la profundización y el entendimiento de la vida después de la vida (postvida) Comenzamos ya con las siete profecías mayas. Al final de ellas, te mostramos un video del programa español “Cuarto Milenio”, de Iker Jiménez, sobre estas profecías:

PRIMERA PROFECÍA MAYA

La primera de las 7 profecías Maya habla del final del miedo, dice: nuestro mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012. Los mayas, con la primera de las 7 profecías quieren abrir la mente del hombre a la galaxia.

Cuando nos ponemos a reflexionar y observamos lo que sucede en el mundo sentimos de una u otra forma que los tiempos apocalípticos están ya presentes, así vivimos hoy tiempos de guerra por cualquier asunto, cambios climáticos que provocan grandes calamidades, amén de los desastres naturales que cada vez que se presentan tal parece que lo hacen con mayor contundencia, y ni que decir de nuestros comportamientos individuales y sociales cotidianos donde se pone en evidencia que, cada vez estamos más lejos de nosotros mismos y de los demás con el consecuente deterioro de las relaciones humanas.

Los Mayas sabían que todo esto iba a suceder y por ello nos dejaron un mensaje grabado en piedra que está constituido por un elemento de alerta y otro de esperanza los mismos que están contenidos en sus Siete Profecías, en el mensaje de alerta nos avisan de lo que va a pasar en éstos tiempos que vivimos, y en el de esperanza nos dicen de los cambios que debemos de realizar en nosotros mismos para impulsar a la humanidad hacia una nueva era, donde los valores más altos empiecen florecer a través de la práctica cotidiana de éstos por cada uno de nosotros, para llevar a la humanidad hacia el amanecer galáctico, en donde en la nueva era ya no habrá más caos ni destrucción.

SEGUNDA PROFECÍA MAYA

La segunda Profecía Maya dice que nos dirigimos hacia una nueva época de armonía, que para llegar a ella, tenemos que enfrentar nuestros grandes miedos. La segunda profecía muestra dos caminos: uno de comprensión y tolerancia, otro de miedo y destrucción.

La Segunda Profecía Maya anunció que todo el comportamiento de la humanidad cambiaría rápidamente a partir del eclipse de sol del 11 de agosto de 1999, y ese día vimos como un anillo de fuego se recortaba contra el cielo, fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación en cruz cósmica con centro en la tierra de casi todos los planetas del sistema solar, se posicionaron en los cuatro signos del zodíaco.

TERCERA PROFECÍA MAYA

La tercera Profecía Maya dice que debemos concienciarnos de nuestra influencia en el planeta para no seguir equivocándonos, provocando su destrucción. Según la tercera Profecía Maya debemos analizar nuestra relación como especie con el Planeta.

La tercera profecía Maya dice que una ola de calor aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climatológicos, geológicos y sociales en una magnitud sin precedentes, y a una velocidad asombrosa; los mayas dicen que el aumento de la temperatura se dará por varios factores, uno de ellos generado por el hombre que en su falta de armonía con la naturaleza solo puede producir procesos de auto destrucción, otros serán generados por el sol que al acelerar su actividad por el aumento de vibración produce más radiación, aumentando la temperatura del planeta.

CUARTA PROFECÍA MAYA

La cuarta Profecía Maya dice que el hombre debe terminar con su conducta depredadora y poco ecológica para sincronizarse con los ritmos de la naturaleza. La cuarta Profecía Maya avisa que el clima cambiará, llegando incluso a derretirse los polos.

La cuarta profecía dice que a consecuencia del aumento de la temperatura causado por la conducta antiecológica del hombre y una mayor actividad del sol, se provocará un derretimiento en los polos (ya tuvimos noticia reciente del desprendimiento de un bloque de hielo polar del tamaño del territorio del estado de Tlaxcala ubicado en el territorio mexicano), si el sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del sol, un aumento en la irradiación y un incremento en la temperatura del planeta.

QUINTA PROFECÍA MAYA

La quinta Profecía Maya nos dice que el dinero dejará de ser usado como medio de intercambio, lo cual ya se está produciendo en algunos lugares. Según la quinta Profecía Maya surgiría un camino espiritual, una época de luz común para toda la humanidad.

La Quinta profecía nos dice que todos los sistemas basados en el miedo sobre lo que se fundamenta nuestra civilización se transformarán simultáneamente con el planeta y el hombre para dar paso a una nueva realidad de armonía, el hombre está convencido que el universo existe solo para él, que la humanidad es la única expresión de vida inteligente, y por eso actúa como un depredador de lo que existe.

Los sistemas fallarán para enfrentar al hombre consigo mismo y hacerle ver la necesidad de reorganizar la sociedad, y continuar en el camino de la evolución, que nos llevará a comprender la creación.

El nuevo día galáctico está anunciado por todas las religiones y cultos como una época de paz y armonía para toda la humanidad, es claro entonces que todo lo que no produzca este resultado debe desaparecer ó transformarse, la nueva época de luz no puede tener una humanidad basada la economía militar de imposiciones de verdades por la fuerza.

SEXTA PROFECÍA MAYA

La sexta profecía Maya dice que en los próximos años aparecerá un cometa cuya trayectoria, parece que pondrá en peligro la existencia del hombre. La sexta Profecía Maya nos alerta de un peligro inminente que nos obligaría a una cooperación internacional. El cometa del que habla la sexta profecía fue también anunciado por muchas religiones y culturas, por ejemplo la Biblia en el libro de las revelaciones aparece con el nombre de ajenjo.

SÉPTIMA PROFECÍA MAYA

La séptima Profecía Maya nos recuerda que sólo nuestra transformación interna, nos conducirá a nuevos sentidos, a una nueva realidad de paz y armonía. Dice la séptima Profecía Maya que se formará un gobierno mundial, con los seres más sabios del planeta.

La séptima profecía Maya nos habla del momento que en el que el sistema solar en su giro cíclico sale de la noche para entrar en le amanecer de la galaxia, dice que los 13 años que van desde 1999 al 2012 la luz emitida desde la galaxia sincroniza a todos los seres vivos y les permite acceder voluntariamente a una transformación interna que produce nuevas realidades; que todos los seres humanos tienen la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones, recibiendo un nuevo sentido: la comunicación a través del pensamiento, los hombres que voluntariamente encuentren su estado de paz interior, elevando su energía vital, llevando su frecuencia de vibración interior del miedo hacia el amor, podrán captar y expresarse a través del pensamiento y con el florecerá el nuevo sentido.

El famoso canal History Channel, dedicó un documental sobre Nostradamus y su relación con 2012. Aquí publicamos la primera parte. Como sabes, puedes continuar viéndolo directamente en youtube:

Agradecimientos:
www.enbuenasmanos.com  (profecías)
www.dailymotion.com (video)
www.fotolog.com/abran_esos_ojos (imagen)

Posteado por: circulodebusqueda | 19 Diciembre 2009

La mentira de la “Ley de la atracción”

Lucía, desde Madrid:
Hace tiempo leí el libro de “El secreto” y la ley de la atracción
y lo he practicado, pero no parece funcionar muy bien, puede
que sea cosa mia… el caso es que leyendo vuestro blog no sé
cómo encaja esto con vosotros…¿cuál es vuestra opinión sobre
la ley de la atraccion?? gracias

Oswaldo, por e-mail:
Busco conocer algo más sobre la ley de la atracción. ¿Me
podéis decir si conocéis algún libro de este tema?

Sin duda, uno de los temas sobre crecimiento personal más aclamados del momento es la famosa “Ley de la atracción” que popularizó la productora de televisión Rhonda Byrne con “El secreto” (The Secret). Según esta ley, atraemos aquello que pensamos. Si pensamos en riqueza, atraemos riqueza, si pensamos en felicidad, la atraemos. Y sucede igual con los contrarios y con las cosas negativas. Si pensamos en guerra o en pobreza, las atraemos. Tal vez lo más obvio de esta ley es que Rhonda Byrne y su equipo sí han atraído riqueza. Abundante riqueza a costa de vender algo que no existe, pero que sería maravilloso que existiera. Y partimos de esto. La ley de la atracción, tal y como nos la explican, es falsa.

El verdadero “Secreto” del documental y del libro (así como de las decenas de libros que han salido después y que ya estaban antes) ha sido mezclar diferentes conceptos de varios ámbitos. Han utilizado la psicología, la filosofía, la física cuántica y el humanismo, lo han mezclado con el misticismo y la casi religiosidad, han añadido grades dosis de marketing y ¡tachán! Han inventado una nueva ley para atraer su propia prosperidad económica.

El problema no radica en que alguien crea que debe pensar en positivo, sino los daños sociales y emocionales que puede tener para quienes creen en ella. De manera social, se invita al egoísmo más extremo y a la falta de empatía con los demás. De manera personal, a la culpabilidad y la decepción. Si no estamos de acuerdo con una guerra injusta, como ciudadanos podemos salir a la calle a manifestarnos. Muchos cambios sociales, si no todos, se han debido a que la gente ha salido en manifestación contra aquello que creían injusto. Si seguimos la ley de la atracción, no podemos participar en ninguno de estos actos, porque lo atraemos.

Si estamos en desacuerdo con el maltrato a la mujer, por ejemplo, no debemos pensar en ello (dice la ley de la atracción), porque lo atraemos. Por lo tanto, es mejor no pensarlo y, como consecuencia, no ayudarlas.  Si no queremos pobreza, no ayudemos ni pensemos en los pobres. Si en nuestra ciudad o país gobiernan corruptos que gastan nuestro dinero en barcos y casas, no debemos abrir la boca, vaya a ser que atraigamos corrupción. Esto es, desde luego, algo completamente inhumano y antisocial. Por lo tanto, la ley de la atracción se convierte en la ley del egoísmo y el retroceso social, cuando no de la inhumanidad. En cuanto a lo persona, si creemos que atraemos todo aquello que pensamos, tenemos las mismas. Si tu hijo se ha muerto, es porque tú estabas preocupada porque le sucediera un accidente. Si le sucede, lo has atraído tú. Y así con enfermedades propias y ajenas, malos tratos, etc. Entonces, la ley de la atracción se convierte en la ley de la culpabilidad. Y cuando tratamos de poner en marcha esta ley y vemos que no sucede, entonces se convierte en la ley de la decepción.

Ninguna filosofía oriental, ningún filósofo ni ningún psicólogo han hablado de esta ley ni, mucho menos, la han respaldado, ya no científicamente, sino humanamente (a excepción de aquellos que se están llenando los bolsillos en conferencias y con libros). Muy listos los “authors” y “writers” (no sabemos de qué, exactamente), han sacado de contexto completamente frases de Buda, de Teresa de Calcuta, de Platón, etc. para adaptarlas a su mensaje. Ni tan siquiera es cierta la introducción perfectamente realizada del documental, cuando un esclavo copia en un folio lo que estaba escrito en la tabla esmeralda. La tabla esmeralda, realizada supuestamente por Hermes Trismegisto, describe unos puntos sobre el conocimiento del universo a nivel personal que en ningún momento mencionan una supuesta ley de la atracción ni nada parecido.

Pero ¿de dónde se ha sacado Rhonda Byrne esta ley? Pues probablemente, de los libros de Esther Hicks y su marido, los cuales colaboraron en las primeras ediciones del documental y posteriormente (y supuestamente) por desavenencias económicas lo dejaron. Adentrándonos en este matrimonio, la realidad de la ley de la atracción y sus intenciones se ven más claramente. Para no extendernos mucho, sólo decir que el matrimonio Hicks viaja en un autobús de un millón y medio de euros, sus conferencias se dan en cruceros de lujo de unos 2.000 euros, más la entrada a las conferencias, de 400 euros. El matrimonio Hicks no tiene ninguna formación en temas como la psicología o la medicina, sin embargo lo suplen diciendo que no hablan ellos, sino que canalizan a un conjunto de seres superiores llamados “Abraham”. Tal vez son esos seres superiores que desean la prosperidad de la humanidad los que le han dicho a este matrimonio que den los cursos en cruceros de lujo y cobren 400 euros por menos de una semana. ¿Y por qué los cursos son a bordo de cruceros? Ni idea. Imagino que porque será más relajante (en ningún momento hemos pensado que el matrimonio de la atracción se lleve algún tipo de comisión, por supuesto).

Si tú quieres tratar de poner en práctica esta ley, debes saber que lo que sucederá será que psicológicamente comenzarás a tener sesgos cognitivos (verás sólo lo que quieres ver). Además, como tu actitud será más positiva, evidentemente verás todo de manera más relajada y alegre. Es más, cuando comiences a ver que no funciona, creerás que es porque estás atrayendo sin querer pensamientos negativos. Esto te lo dice cualquier estudiante de psicología de primero de carrera.

En cuanto a la relación que esta ley tiene con los temas que tratamos en el blog, pues evidentemente no encaja de ninguna de las maneras posible. Ni con el Karma, ni con el destino, ni con nada. Espero que esto haya resuelto las dudas que algunos lectores nos planteaban sobre la Ley de la atracción.

Hay un blog que también lo explica muy claramente. Pulsa aquí para leerlo.

Saludos,
Círculo de Búsqueda.

Posteado por: circulodebusqueda | 10 Diciembre 2009

Reiki en hospitales públicos

Desde hace unos meses, varios hospitales públicos españoles han comenzado a dar sesiones de Reiki a sus pacientes, como ya se hace en países como Alemania, Suiza, Reino Unido, Japón, Holanda y países nórdicos. Ahora, en nuestro país, ha sido el hospital Ramón y Cajal (Madrid), el Doce de Octubre (Madrid) y el Centro Sanitario de Jerez (Andalucía) los primeros en llevar a cabo esta terapia natural completamente relacionada con los temas que tratamos en Círculo de Búsqueda.

En este post explicaremos qué es y de dónde viene el Reiki, pero veamos antes la noticia de Telemadrid sobre el reiki en el hospital Ramón y Cajal:

¿Qué es el Reiki? Según Wikipedia, el término Reiki es una palabra japonesa (se ha establecido que REI significa universal y hace referencia al alcance y la naturaleza de esta práctica, y KI significa energía, de modo que la palabra Reiki se puede entender como la energía vital universal. Es una práctica considerada terapia alternativa en que se trata de lograr la sanación o equilibrio, a través de la imposición de las manos del practicante en su objetivo, con el fin de canalizar dicha energía universal.

¿De dónde viene el Reiki? En la web HaySalud nos explican que a fines del siglo XIX, el doctor Mikao Usui era decano de una universidad cristiana de Kioto en Japón. En una oportunidad, un alumno le preguntó por qué nadie en el mundo, siguiendo las enseñanzas de Jesús, era capaz de curar a través de la imposición de las manos. Usui, sin respuesta, inició un peregrinaje que lo llevó por el mundo en búsqueda de antiguos documentos budistas, tibetanos y cristianos. Jesús, Buda y sus discípulos eran instruidos para sanar cuerpo y alma, pero la información parecía haberse perdido, hasta que, en unos sutras, descubrió una fórmula para contactar con una energía de muy alta frecuencia, que podría ser energía curativa. Convencido de haber descubierto el conocimiento, decidió ponerlo en práctica comenzando con un ayuno y meditación que duraría 3 semanas, en la cima del monte Kuri Yama, la Monte Sagrada. En vísperas del día 21, Usui tuvo una experiencia mística: observó en el cielo una luz parpadeante que dejó en su frente una sensación de calor, al tiempo que letras doradas en sánscrito le revelaron el final de su búsqueda, el uso de la energía Reiki. Desde entonces el conocimiento del Reiki ha sido transmitido de maestro a maestro.

Posteado por: circulodebusqueda | 6 Diciembre 2009

Respuestas a los lectores sobre la Postvida

Seguimos recibiendo comentarios y e-mails con preguntas realizadas por los lectores en torno a la postvida. En este post vamos a contestar a algunas de estas cuestiones. Os recordamos que si queréis preguntar o comentar algo, podéis hacerlo con un comentario en el blog o con un e-mail a: alosquebuscan[arroba]gmail.com

Miriam, desde Barcelona, dice:
“¿La gente que se suicida, va al infierno?”

Nuestra respuesta:
No. El infierno, tal y como nos lo han contado las religiones, no existen ni de esa ni de ninguna manera. La gente que se suicida va al mismo lugar que la gente que muere de manera natural. La diferencia está en las pruebas que tendrá que superar en su vida siguiente, y en las revisiones que tendrá que hacer en el mundo de los espíritus. Los espíritus han dicho en numerosas ocasiones que hay dos cosas que no podemos hacer: quitar la vida a otra persona y quitárnosla a nosotros mismos cuando nuestro cuerpo está sano. En el caso de personas en dificultades físicas importantes, las cosas cambian, tal y como dice el psicólogo Michael Newton.

Cristina, desde Chile, dice:
“Tras la muerte de mi pareja ¿qué se puede hacer  para volver a sonreír?, me han pasado cosas hermosas después del fallecimiento de mi marido pero mi alegría no llega y mi sonrisa espontanea se esfumó hace 1 año y tres meses; me encuentro de duelo y he pasado todas las etapas pero lo malo es que quisiera volver a sonreír”

Nuestra respuesta:
No es malo querer volver a sonreír. De hecho, el primer paso para lograrlo es quererlo. Tus ganas de sonreír volverán cuando superes tu duelo psicológico (con ayuda profesional, si es necesario) y cuando comprendas que tu pareja no ha dejado de existir, si no que se encuentra en otro lugar, de donde venimos y a donde volvemos todos.

Trini, desde Barcelona, dice:
“Me parece muy objetiva la forma en que tratáis estos temas, lo que he leído coincide bastante con lo que yo he vivido, y es agradable descubrir que no son imaginaciones mías. En mi trabajo, tengo a diario situaciones que hacen que se ve a la vida y la muerte de forma diferente a la mayoría de las personas, y no es un tema del que se pueda hablar con normalidad con cualquiera. Tengo claro que a esta vida venimos con un proyecto y no nos vamos hasta que lo cumplimos y que la muerte no es el final, solo es una etapa más, pero no se cual es la siguiente. Gracias”

Nuestra respuesta:
La etapa siguiente a la vida es la postvida, y viceversa. Una vez que morimos, volvemos al lugar del que venimos. Ahí repasamos nuestra vida pasada, nos reunimos con nuestro grupo de almas (hermanos, padres, amigos, etc.) y seleccionamos nuestra siguiente vida, el cuerpo que tendremos y hasta la manera en la que moriremos. El libro “La vida entre vidas”, del psicólogo Michael Newton, te explica perfectamente qué sucede en este periodo de entre vidas.

Marcelo Arcidiácono, desde Buenos Aires, dice:
“Quiero saber si mi abuelo Luis Arcidiácono quiere comunicarse conmigo”

Nuestra respuesta:
Nosotros no podemos saber si tu abuelo quiere comunicarse contigo. Si bien es cierto que los espíritus pueden contactar con los vivos, no es lo frecuente. Es más común que, de suceder, sea poco tiempo después de la muerte (desencarnación) de la persona querida. Pueden hacerlo a través de diferentes métodos, como los sueños, las manifestaciones físicas o las “señales”.

Claudio Núñez, desde Madrid, dice:
“He leído que hay ciertos rituales con los que el karma se puede suprimir ¿es verdad?”

Nuestra respuesta:
No, no es verdad. No hay rituales para eliminar el Karma. El karma se elimina cuando se entiende la prueba, cuando se entiende el daño que hemos causado, cuando se supera.

Marta, desde Navarra, dice:
Acabo de comenzar en este tema y aunque me parece todo muy interesante, quería saber cómo comenzar desde el principio para no liarme”

Nuestra respuesta:
Para comenzar, lee estos libros en orden: Kübler-Ross, Elisabeth: “La muerte: un amanecer”; Weiss, Brian: “Muchas vidas, muchos maestros”; Weiss, Brian: “Los mensajes de los sabios”; Newton, Michael: “La vida entre vidas”; Newton, Michael: “Destino de las almas”.

Posteado por: circulodebusqueda | 21 Noviembre 2009

Kübler-Ross y las fases del duelo

[Si es tu primera visita a este blog, te recomendamos que pulses aquí.]

“El sentido del sufrimiento es éste: todo sufrimiento genera
crecimiento. Nada de lo que nos ocurre es negativo, absolutamente
nada. Todos los sufrimientos y pruebas, incluso las pérdidas más
importantes, son siempre regalos”
(E. Kübler-Ross)

Cuando perdemos a un ser querido, se inicia en nosotros de manera automática un proceso psicológico llamado “Duelo”. La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross fue una de las primeras profesionales en investigar este tema; en su libro “Sobre la muerte y los moribundos” describe por primera vez esas fases que atravesamos todos ante la pérdida. Y no solo por muerte de un ser querido, sino por cualquier pérdida (de trabajo, de estabilidad económica, etc.).

Esto es fundamental para entender por qué nos encontramos como nos encontramos ante un suceso de estas características. Las fases son:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisional y pronto será sustituida por una aceptación parcial: “no podemos mirar al sol todo el tiempo”.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

3) Pacto/Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, más el enojo con la gente y con cualquier dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporal y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida del hijo y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor… la vida se va imponiendo.

Tras la aceptación llegará la Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.

Hay varios libros que pueden ayudarte a adentrarte en este tema: “El camino de las lágrimas“, de Jorge Bucay (muy práctico); “Sobre la muerte y los moribundos“, “Sobre el duelo y el dolor“, ambos de E. Kübler-Ross; “Todo no terminó“, de Silvia Salinas (este se centra en el duelo ante una ruptura de pareja).

Fuente: Círculo de Búsqueda / Renacerbuenosaires.org.ar

Posteado por: circulodebusqueda | 7 Noviembre 2009

Respuestas a los lectores: Karma, meditación y espíritus

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Continuamos contestando a las preguntas que hacéis por e-mail o a través de los comentarios en los post. Esperamos que os sirvan y os den pistas sobre vuestras propias dudas. Si queréis comentarnos algo, no dudéis en dejar un comentario. Abrazos.

Andrea, desde Las Vegas, Nevada
Hola (…) tengo muchas preguntas porque me gusta el tema. Una señora que conoci me dijo que estoy tan mal porque mi karma es negativo porque fui muy mala en la otra vida y por eso estoy pagando ahora, es decir, todo me va mal y me siento que no soy de este mundo y por qué no puedo avanzar en esta vida y no se me van los pensamientos negativos por eso estoy buscando ayuda espiritual para curar mi alma. Dice la señora que tengo que pagar en esta vida y me limpio con el metodo reiki. ¿me puedes orientar?

Hola Andrea,
Es dificil contestar a todo lo que planteas, pero te diré que las cosas no son exactamente como te dijo esa señora. No todo te va mal porque hayas sido mala en otra vida. Eso no es así. El Karma no funciona así. Tú, en esta vida, tiene la oportunidad de que las cosas te vayan bien, de avanzar espiritualmente, de superar las pruebas, y al mismo tiempo de saldar el Karma, por lo que no está todo decidido, tu historia la estás escribiendo cada día y siempre tienes la oportunidad de crecer y ser feliz. O sea, que no debes hacer mucho caso a esa señora. El reiki siempre viene bien para limpiar energía, por lo que te invito a que busques cerca de casa a alguien que lo haga.

Te recomiendo que leas estos posts. Estoy seguro de que te van a dar respuestas.
01. Karma y Vidas pasadas
02. Respuesta sobre el Karma
03. Cinco miradas

De Susana:
En vuestro último post decis que podemos comunicarnos con los espiritus mediante la meditación.
Yo he perdido a tres miembros de mi familia este último año y me gustaria intentarlo , podeis decirme como . Gracias . Me encanta el blog y espero mas post con impaciencia.

Hola Susana,
Hay diferentes maneras de comunicarse con los espíritus, sin embargo en la mayoría de ocasiones no contactamos con quienes nos gustaría. La razon es que los espíritus se marchan definitivamente al otro lado cuando pueden o cuando lo creen conveniente, por lo que tal vez tus familiares ya no estén tan cerca de tí. O tal vez sí, eso no lo sabemos.

Con la meditación puedes tratar de ponerte en contacto con ellos a través del pensamiento. En primer lugar tienes que aprender a meditar. En estos posts te lo explicamos: primera parte y segunda parte . Aunque lo ideal es ir a algún gimnasio o herbolario en donde den clases de yoga o meditación. También debes estar atenta a los sueños que tengas. Muchas veces los espíritus se ponen en contacto con nosotros a través de ellos. (aunque no todos los espíritus saben hacerlo). Espero haber respondido a tu pregunta. Si tienes cualquier otra, no dudes en escribirme de nuevo por aquí o dejando un comentario en el blog. Te responderemos lo antes posible.

De Ivonne, desde Colombia
vi a mi madre junto a mi cama y yo le decia no mamita no te salgas de tu cuerpo ,ella estaba en el hospital me diriji y estaba profundamente dormida era jueves por la manana y el jueves en la madrugada ,ya viernes me avisaron que acaba de fallecer, es esto real ,o solo imaginario estos demasiado desolada no encuentro consuelo, quiero comprender a donde esta si sufrio,se dio cuenta,y no hubo manera de despedirnos,quisiera conocer mucho mas del misterio de la muerte.

Ivonne,
Esto que has vivido es real. Los espíritus de nuestros seres queridos vienen a visitarnos muchas veces justo al fallecer, para despedirse de nosotros. La mayoría de las veces no podemos verlos, pero tú si pudiste. En cuanto a tus preguntas, los espíritus, una vez salidos del cuerpo, no sufren en absoluto, es más, se encuentran en cierta paz, ven las cosas de otra manera.

No importa que no te despidieras físicamente de ella. Con tu pensamiento, ella sabe que te despediste. De hecho, los espíritus de nuestros seres queridos se quedan cerca de nosotros muchas veces para asegurarse de que estamos bien. Otras veces, sólo con pensar en ellos, aparecen a nuestro lado (aunque no los veamos). Si quieres despedirte de ella, puedes hablarle ahora mismo… ella lo escuchará sin duda, aunque te aseguro que tu madre no necesita despedidas, los espíritus saben perfectamente lo que sentíamos por ellos. Si quieres conocer más sobre el tema de la vida después de la vida, te recomiendo (en este orden) los siguientes libros: “La vida entre vidas” (Dr. Michael Newton), “La muerte: un amanecer” (Dra. Kübler-Ross), “Los mensajes de los sabios” (Dr. Raymond Moody), “El libro de los espíritus” (Dr. Allan kardec)

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