Los mundos invisibles (3/3)

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Continuamos con la última parte de la explicación sobre los planos que nos rodean. Como hemos dicho en los posts anteriores, se trata de un extracto del libro “La luz diamantina”, de Francisco Redondo. Puedes descargar el libro completo, desde la Universidad de Valencia,  pulsando aquí.

EL PLANO MENTAL

El Plano Mental es aún mucho más sutil que el Astral, siendo más elevado y sujeto a menos leyes limitadores, en cuanto al Alma se refiere. Si bien también esta subdividido en sietes subplanos, existe una gran brecha entre los cuatro inferiores y los tres superiores, dividiéndose por consiguiente en DOS GRANDES ÁREAS o REGIONES bien diferenciadas. El Mental Superior o MENTAL ABSTRACTO y el Mental Inferior o MENTAL CONCRETO.

tristeza2Si el Plano Astral incorporaba una CUARTA DIMENSIÓN que de alguna forma, parecía anular el problema de la distancia o ESPACIO, ya que en ese nivel uno puede viajar a la velocidad del pensamiento, en este nivel MENTAL encontramos una QUINTA DIMENSIÓN, que parece anular el TIEMPO, ya que, en este Plano en el que se producen los PENSAMIENTOS, todos los procesos relacionados con un sujeto determinado que en el nivel Físico se manifiestan en un orden secuencial, aquí se producen todos al tiempo, y en un mismo lugar.

La región del Plano Mental Abstracto, observado desde el punto de vista cristiano sería las Moradas del Cielo, o “Devachán” ocultista. Siendo la residencia verdadera de nuestra ALMA, de nuestro “YO SUPERIOR”. En los tres subplanos superiores se encuentra lo que esotéricamente se denomina “CUERPO CAUSAL”, el cual es, hablando simbólicamente “El Templo de Salomón Interno”, lugar donde permanece todos los tesoros del hombre, todas sus experiencias recogidas vida tras vida, nada se pierde en la Evolución, y menos aún una experiencia.

Es el plano que corresponde a nuestra mente, al pensamiento, a las ideas, a la memoria, a la visualización, la imaginación, la asociación, el lenguaje, etc. Los cuatro niveles inferiores o subplanos concretos estén relacionados con la vida ordinaria y sus sentidos físicos. La Mente Concreta, mide, pesa, estudia, analiza, es mediática y formal. Pero debemos de hacer una importante aclaración, la mente y el cerebro no son la misma cosa. El cerebro es el soporte físico necesario, el recipiente material para soportar o digerir la Mente. La Mente no es física, por esa razón se puede pensar, y aun con mayor claridad, fuera del cuerpo físico sin necesidad del cerebro físico. La Mente utiliza el instrumento celular para expresarse en el mundo físico, y así el hombre puede permanecer consciente, pensar, trabajar, experimentar y evolucionar en el Plano Físico. De ahí la importancia de la salud mental, de tener un buen instrumento cerebral para recibir adecuadamente las impresiones del Alma, que utiliza el instrumento mental como mediador en este mundo.

Los Iniciados superiores suelen utilizar este plano para trabajar espiritualmente, y así como una puede realizar una proyección astral, también los discípulos avanzados pueden proyectarse fuera del cuerpo físico y astral, y permanecer en sus cuerpos mentales, funcionando perfectamente y con más precisión si cabe, que con los anteriores. En este mundo como en los demás existen muchas vidas y entidades de diferentes rangos. También en los subplanos inferiores del plano mental encontramos a ciertas entidades “Elementarias”, a ciertas Jerarquías Angélicas de mayor grado, a seres con cierto grado de evolución. Y en los subplanos superiores a Seres como los Maestros de Sabiduría, a Devas excelsos y a los Ángeles Solares.

Únicamente nuestro escaso desenvolvimiento, la limitación a que nos sujeta la vestidura de carne, nos impide darnos cuenta de que el esplendor, la Gloria del Cielo está AQUÍ y AHORA en nuestro alrededor, y que las influencias dimanantes del mundo Celeste actuarían en nosotros si fuéramos capaces de comprenderlas y recibirlas. Por imposible que esto le parezca al profano, es la más evidente y sencilla realidad para el Ocultista, y a quienes no han comprendido todavía esta fundamental verdad le repetiremos el consejo que da al respecto el Señor Gautama el BUDA:

” No os quejéis ni lloréis ni supliquéis, sino abrid los
ojos y ver, porque la luz os envuelve y sólo falta que
arranquéis la venda de los ojos y miréis. Es algo admirable,
hermoso, superior a todo cuanto soñó el hombre, a todo
cuanto por lo que lloró y suplicó, y es, además, sempiterno…”

EL PLANO BÚDICO O “INTUICIONAL”

Numerológicamente el Plano Búdico es el CUARTO Gran Plano de Nuestro Sistema Solar, siendo el número 4 el CENTRO o medio de los 7. Por lo que tenemos 3 inferiores (Físico, Astral y Mental), y 3 superiores (Átmico, Monádico y Divino) siendo el Plano Búdico el punto medio. Podría decirse también que simboliza el MÍSTICO CORAZÓN CÓSMICO, y que a su vez tiene una oculta e íntima relación con el corazón humano, siendo este órgano analógicamente el centro del hombre.

Este Plano, al ser el PRIMERO verdaderamente Superior no se puede hacer contacto con él, sino es a través de un riguroso trabajo de aceleración evolutiva, siendo los Iniciados de orden superior los que sí pueden acceder conscientemente a dicho mundo y hacer contacto y trabajar en él. Esta es una de las razones por las cuales poco o nada se puede decir sobre él, salvo que su estructura es completamente diferente y mucho más sutil de lo que nos podamos imaginar. El Plano Búdico también es conocido como el PLANO “INTUICIONAL”, pues en él, se capta las REALIDADES VÍRGENES de una forma natural, instantánea, intuitivamente, sin necesidad de utilizar el mecanismo mental para entenderlas o comprenderlas. Por esa razón la INTUICIÓN es un mecanismo muy espiritual y a la vez muy natural que utiliza el Iniciado avanzado para discernir inequívocamente sobre cualquier asunto. Esta intuición, a la que hacemos referencia, no es la misma que las corazonadas o las adivinaciones instintivas. La Intuición es el instrumento del Alma, por el cual se puede reconocer “la verdad más elevada”, directamente, desnuda, sin capas o velos, por lo tanto estamos hablando de un Poder o Cualidad de carácter Divino.

Las Fuerzas y energías de dicho Plano son con las que trabajan los Maestros de Sabiduría. En el Plano Búdico la “UNICIDAD”, la “UNIDAD” es reconocida perfectamente y corroborada por la conciencia del Iniciado. Es el Plano del AMOR PURO, llamado curiosamente, en los escritos esotéricos “RAZÓN PURA”, teniendo una relación íntima con el cuerpo o plano astral, el cual deberá a su debido tiempo, tras una larga depuración y transmutación, manifestar y reflejar como un buen espejo las cualidades más elevadas del plano búdico. El ser humano debe ser un buen canal de manifestación de dichas energías, cuando esto ocurra de una forma masiva, tendremos la demostración más solemne de la expresión “FRATERNIDAD” en el plano físico.

LOS PLANOS ÁTMICO, MONÁDICO y DIVINO

A medida que se asciende en Dimensiones, más difícil resulta su interpretación y estudio para nuestra limitada mente tridimensional. En estos Planos Superiores actúan muchas menos leyes condicionadoras del espíritu humano, por lo que hay una mayor LIBERTAD en cuanto a expresión de la Divinidad se refiere, a la vez que fluye en ellas un Gran Caudal de Espiritualidad Divina, indescriptible para nuestros cerebros. De momento poco o nada se puede decir, sólo que en ellos moran los ESPÍRITUS PUROS, y Seres que trascienden nuestra peculiar condición
humana, siendo las “MORADAS” más hermosas de nuestro PADRE CELESTIAL.

Dando nociones esporádicas sobre dichos Planos, podemos decir que en el Plano Átmico, por ejemplo se manifiesta con mucha fuerza la Voluntad del Ser, el aspecto Poder Espiritual, así como en el Plano Monádico es la morada o la región de nuestro VERDADERO SER, nuestro “YO DIVINO”, el “ESPÍRITU” del hombre, es el nivel que el ser humano debe alcanzar como meta en este planeta. Cuando la alcanza y se fusiona con la “Mónada”, el Espíritu Divino entonces deviene como hombre perfecto o MAESTRO de Sabiduría. En el Plano llamado Divino o Ádico, por ser el primero y más elevado, parecer ser que uno entra en cierta relación mística e incluyente con la Voluntad Divina, con la Conciencia de Dios, siendo consciente en cierta medida del “PLAN DIVINO” (…).

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