Acercamiento a la Reencarnación

Por J. Cámara F. Mejorado*
Equipo de Círculo de Búsqueda

A los que vivimos en la sociedad occidental, el tema de la reencarnación nos suena lejano, exótico y hasta sinsentido; sin embargo, las grandes tradiciones de Oriente, como el hinduismo y el budismo, tienen la reencarnación como dogma central y aceptaban el concepto de vidas pasadas como aspecto básico de la realidad. También la tradición sufí del Islam ha tenido largos antepasados de reencarnación. En el judaísmo existe, desde hace miles de años, una creencia fundamental en la reencarnación; esta creencia fue piedra fundamental de la fe judía hasta 1850, época en que las comunidades judías de la Europa Oriental se transformaron ante la necesidad de modernizarse y de ser aceptadas por el orden occidental, más científico. Sin embargo, la creencia en la reencarnación había sido fundamental y común hasta esa época, hace menos de dos siglos. En las comunidades ortodoxa y jasídica, la fe en la reencarnación continúa incólume hasta hoy. La Cábala, literatura judía mística que data de milenios atrás, está llena de referencias a la reencarnación. El rabino Moshe Chaim Luzzatto, uno de los eruditos judíos más brillantes de los últimos siglos, resume así la gilgul en su libro The Way of God: “Una sola alma puede reencarnar varias veces en diferentes cuerpos y, de esta manera, rectificar el daño hecho en encarnaciones previas. De modo similar, también puede alcanzar la perfección que no alcanzó en encarnaciones previas.

Cuando se investiga la historia del cristianismo, podemos descubrir que el emperador Constantino había borrado del Nuevo Testamento antiguas referencias a la reencarnación en el siglo IV, cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano. Al parecer, el emperador consideró que el concepto de la reencarnación amenazaba la estabilidad del imperio. Si los ciudadanos creían que tendrían otra oportunidad de vivir, podían mostrarse menos obedientes y respetuosos de la ley que quienes creían en un único Día del Juicio para todos.

En el siglo VI, el Segundo Concilio de Constantinopla respaldó el acto de Constantino declarando  oficialmente que la reencarnación era una herejía. Como Constantino, la Iglesia temía que la idea de vidas anteriores debilitara y socavara su creciente poder, brindando a los seguidores demasiado tiempo para buscar la salvación. Estaban de acuerdo en que era necesario el látigo del Juicio Final para asegurar las actitudes y la conducta correctas. Durante la misma Era Cristiana Primitiva que llevó al Concilio de Constantinopla, otros padres de la Iglesia, como Orígenes, Elemente de Alejandría y San Jerónimo aceptaban la reencarnación y creían en ella, al igual que los gnósticos. Aun en el siglo XII, los cátaros cristianos de Italia y el sur de Francia sufrieron grandes brutalidades por su creencia en la reencarnación. Si quieres leer algo más sobre la reencarnación y las referencias que siguen apareciendo en la biblia, puedes consultar el post “Reencarnación en la Biblia”.

Viendo la historia de la reencarnación en las religiones mayoritarias actuales, podemos entender ya por qué nos puede parecer tan extraña esta idea; por motivos políticos y de control, la reencarnación fue eliminada de la religión católica hasta que, con el tiempo, fue olvidada. En la actualidad, con las nuevas investigaciones realizadas, occidente vive un nuevo auge de la reencarnación, mucho más cercana a la auténtica realidad que la que pueden continuar teniendo religiones como el budismo o el hinduismo.

En la actualidad, y continuando con los que otros autores llevan haciendo desde hace décadas, la investigación científica continúa trabajando en la búsqueda de pruebas en torno a la reencarnación, recogiendo evidencias y utilizando la hipnosis en pacientes para recabar información tanto de vidas pasadas como del proceso encantorio, las cuales nos ayudan a entender mejor de dónde venimos y a qué.

El Dr. Ian Stevenson, por ejemplo, ha viajado exhaustivamente durante un período de 40 años para investigar 3.000 casos de niños que hacían pensar en la posibilidad de vidas pasadas. Informó que los niños que estudió normalmente empezaban a hablar de sus supuestas vidas pasadas entre los dos y los cuatro años, y dejaban de hacerlo hacia los siete u ocho años. Los sujetos hacían frecuentes menciones a haber fallecido de muerte violenta. Después de entrevistar a los niños, sus familias y otros, Stevenson intentaba identificar si había existido una persona que satisficiera las diversas afirmaciones y descripciones recogidas, y que hubiera muerto antes del nacimiento del niño. Los niños de los estudios de Stevenson a menudo se comportaban, según él, de formas que hacían pensar en un vínculo con la vida anterior. Estos niños mostraban emociones hacia los miembros de la familia anterior coherentes con lo que afirmaban de su vida pasada, por ejemplo, mostrando deferencia a un esposo o dando órdenes a un antiguo hermano o hermana menor más joven, que por entonces era en realidad mucho mayor que el niño en cuestión. Muchos de estos niños también mostraban filias y fobias relacionadas con la forma de su muerte y con más de la mitad de ellos que describió una muerte violenta teniendo miedo de las armas asociadas. Muchos de los niños también incorporaban elementos de su declarada profesión anterior en sus juegos, mientras que otros representaban y exteriorizaban la muerte que afirmaron tener en repetidas ocasiones. Aunque los casos de reencarnación “rápida” son poco frecuentes (ya que autores como Brian Weiss o Michael Newton hablan de hasta 70 años entre una vida y otra), Stevenson ha conseguido reunir un importante número de estos casos.

Por otro lado están las investigaciones del psiquiatra Brian Weiss y del psicólogo Michael Newton, los cuales utilizaron la hipnosis regresiva en pacientes para llegar a estados alterados de conciencia, desde donde alcanzaron a recordar con precisión y realidad  vidas anteriores que aseguraban haber tenido, así como la vida entre encarnaciones en el mundo espiritual.

Siguiendo las investigaciones de estos dos últimos autores, a los que pueden unirse investigadores clásicos como Raymond Moody o Elisbeth Kübler-Ross, podemos hablar de que el principal motivo que lleva a un espíritu a reencarnarse es el de su crecimiento y evolución espiritual. Cuando una persona desencarna, su espíritu abandona el cuerpo físico que ha estado habitando y regresa poco a poco, plano a plano,  a su verdadero hogar, el mundo espiritual. Allí nos reunimos por grupos o familias de almas, con las cuales también hemos estado viviendo en nuestras vidas físicas. También allí se encuentran nuestros guías espirituales que durante nuestra estancia física han estado guiándonos y protegiéndonos, así como otras entidades más avanzadas.

La vida en el plano espiritual se basa en la fraternidad, en la bondad, en la alegría. Cuando llevamos un tiempo allí, donde trabajamos en diferentes actividades para el bien personal y el común, empezamos a planificar nuestra siguiente encarnación con el propósito de continuar evolucionando como almas a través de la experiencia. Esta planificación la realizamos junto a nuestro grupo de almas, muchos de los cuales compartirán nuestra nueva vida física cumpliendo un rol determinado; dirigiendo y asesorando en todo momento este proceso se encuentran nuestros Guías espirituales y Supervisores.

Sabemos que este tema genera muchas preguntas en nuestros lectores y compañeros, por lo que en nuestro siguiente post recopilaremos la preguntas que los miembros de la comunidad de Círculo nos han planteado y las respuesta que desde el equipo de Círculo les hemos dado. Estamos seguros de que muchas de estas cuestiones también te las has planteado tú, por lo que las respuestas te ayudarán a aclarar muchas cuestiones.

 * Parte de este texto ha sido adaptado de Brian Weiss.

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