El proceso de la muerte

Adaptado por J.Cámara y M.Del Castle*
(Equipo de Círculo)

Anteriormente hablábamos del los cuerpos y los planos. Ahora, continuando con lo anterior, vamos a introducirnos en el proceso de la muerte. Cuando llega nuestra hora de abandonar el plano físico, lo primero que sucede es que el cuerpo etérico, el cuerpo astral, el cuerpo mental y el espiritual abandonan el cuerpo físico. En todos los aspectos, en esos primeros momentos, seguimos siendo “nosotros” al completo, simplemente no tenemos ya un vehículo físico del cual preocuparnos. A lo largo de los próximos tres días, aproximadamente, el cuerpo etérico o vital se irá desintegrando. Se produce lo que conocemos como la “segunda muerte” y dejamos atrás todo lo que no nos sirve de la parte densa de nuestra vida. Puesto que el cuerpo etérico solo sirve de “molde energético” del cuerpo físico, al no existir este último, el cuerpo etérico tampoco es necesario ya. Aun así, este cuerpo etérico que posee aun cargas energéticas de todas las experiencias vividas por el cuerpo físico, las traspasa al cuerpo astral antes de desintegrarse, de forma que en este cuerpo astral llevamos una carga muy importante de información sobre la parte física y etérica de nuestra anterior encarnación.

Mientras que la muerte del cuerpo se produce en el plano físico, y la desintegración del cuerpo vital (etérico) en el plano etérico, el siguiente paso del proceso de salida de una encarnación se hace ya en el plano astral. Aquí es cuando cruzamos ese “túnel” de luz, y aparecemos normalmente en una de las regiones de los planos inferiores de este plano astral. Como todo nivel evolutivo, está dividido en siete regiones principales, siendo las tres primeras el llamado bajo astral, la cuarta el medio astral, y las tres siguientes el alto astral. Aquí, dependiendo del nivel evolutivo de cada uno, al cruzar y salir del plano etérico apareceremos en la zona que nos corresponda por frecuencia de vibración.

En estos momentos, el espíritu lleva consigo al completo el cuerpo mental, el cuerpo astral, y la carga energética/experiencial del cuerpo etérico, en lo que algunas tradiciones ocultistas denominan el “átomo simiente”, que vendría a ser algo así como el contenido energético básico que contiene toda la información del cuerpo sutil en cuestión. Así, nuestro cuerpo astral lleva un “átomo simiente” o carga energética del cuerpo eterico anterior que le servirá al espíritu para preparar en el futuro el molde físico de su nueva encarnación. En estos momentos, ese espíritu, suponiendo que se trate de un alma “normal”, pasa por un periodo de revisión de vida, en el cual revisamos y volvemos a sentir, principalmente porque se hace a través del cuerpo emocional (astral), todo aquello que nos ha ocurrido en la encarnación que acabamos de dejar atrás. Mientras estamos haciendo está revisión, también el espíritu realiza una limpieza de aquello que ya no le es necesario, y traspasa toda la información y carga energética que desea usar de nuevo del cuerpo astral al cuerpo mental. Se produce lo que se llama la “la segunda muerte”.

Ahora, ese espíritu está envuelto solo por el cuerpo mental y los dos “átomos simiente” o remanentes energéticos del cuerpo etérico y del cuerpo astral de la vida o vidas anteriores, con aquello que ha decidido mantener para la siguiente encarnación. En este momento nos encontramos ya en el plano mental (mental inferior), donde trabajaremos para aprender y preparar nuestra siguiente encarnación física. Allí nos reunimos con nuestros grupos de almas, con nuestros seres queridos, etc. De este plano hablaremos ya en otra ocasión, aunque puedes ver una introducción aquí.

Por supuesto, el tema es más complejo y más profundo que esto, pero en líneas generales y a modo de resumen, así es cómo funcionamos. Espero que esto os ayude a entender un poco mejor los planos, los cuerpos que tenemos y en los que existimos así como nuestro proceso desde la muerte física hasta las inmediaciones del plano mental.

*Texto adaptado de D.Topí.

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