Los Guías espirituales

 

Por Joaquín Cámara  

Cada uno de nosotros contamos a lo largo de nuestra vida física e incluso después de ella con un Guía espiritual. Estos seres han recibido diferentes nombres, dependiendo principalmente de las religiones imperantes: ángeles de la guarda en el cristianismo, espíritus guardianes en la cultura sumeria, bodhisattvas en el budismo… pero con independencia de la etiqueta, siempre nos hemos estado refiriendo a lo mismo: a un ser más evolucionado que nosotros que está atento a nuestra vida. En este artículo profundizaremos sobre ellos y resolveremos algunas de las principales dudas que esta cuestión suele plantear.

¿Quiénes son los Guías espirituales?

 

Si has leído artículos anteriores o el libro, ya sabrás que quienes nos encontramos en este momento reencarnados en el mundo físico, estamos dentro de un ciclo de evolución como almas el cual nos lleva a pasar constantemente por tres lugares o planos:

  • Plano físico (donde estamos ahora)
  • Plano astral (primer lugar al que vamos tras la muerte)
  • Plano mental inferior o mundo espiritual (nuestro hogar espiritual)

Tras pasar un tiempo en el plano mental inferior, seleccionamos nuestra siguiente vida en la Tierra y volvemos a reencarnar aquí para continuar experimentando, aprendiendo y evolucionando. No accedemos por tanto a los planos más superiores, sino que seguimos en esta rueda de reencarnación por los tres planos inferiores. Llegará un momento en nuestra evolución en el que ya no necesitaremos regresar a la Tierra, de modo que continuaremos ascendiendo por los cuatro planos superiores a los que todavía no tenemos acceso.

Los Guías espirituales fueron personas como nosotros: reencarnaron decenas de veces en la Tierra, experimentaron, se equivocaron, avanzaron… hasta que llegó un momento en que fueron capaces de aprender todo lo que necesitaban. A partir de ese momento dejaron de reencarnar en la Tierra y continuaron su desarrollo, pasando de vivir en el plano mental inferior al superior.

Desde ese plano mental superior, sus habitantes siguen trabajando y evolucionando en aspectos más elevados. Allí, cada alma elegirá el trabajo que más se adecúe a sus intereses, y entre esos trabajos está el de convertirse en Guía espiritual de seres menos evolucionados.

 

La formación de los Guías espirituales

 

Cuando un alma elevada elige dedicarse a ser Guía, comienza una formación específica para ello, tal y como hacemos en la Tierra cuando queremos dedicarnos de forma profesional a algo. Durante su aprendizaje, reciben enseñanzas por parte de los Sabios o Maestros, y además se unen a Guías expertos para aprender a través de la observación. En algunas de las regresiones que he realizado, los pacientes han podido ver a estos “Guías en prácticas”. El siguiente fragmento pertenece a una regresión real; aquí, la paciente acababa de ver cómo moría en una vida anterior y cómo abandonaba el plano astral para dirigirse al mundo espiritual a través del famosos túnel con una luz al final.

  • Joaquín: ¿Dónde te encuentras ahora?
  • Paciente: He traspasado la luz… ahora todo es muy blanco, siento mucha paz…
  • J: ¿Puedes ver a alguien ahí?
  • P: No… todo es muy luminoso todavía… pero siento a alguien cerca… sí, ya lo veo, es mi Guía [sonríe]
  • J: ¿Cómo es?
  • P: Es… muy alto, mayor… irradia una luz preciosa en todo el cuerpo. No es una persona como nosotros, aunque tiene forma de persona, pero es diferente…
  • J: Cuéntame qué va sucediendo
  • P: Nos estamos abrazando [se emociona]. Me está calmando… siento toda su energía… es más que un abrazo, como si nos fundiésemos es uno… es una sensación que no puedo expresar en palabras… siento mucho amor [pasan unos segundos abrazándose]
  • J: ¿Te está diciendo algo?
  • P: Sí, me habla con la mente, no son palabras… me dice que esté tranquila, que está todo bien, que lo he hecho bien en esta vida… ya estoy en casa.
  • J: ¿Puedes ver algo más a tu alrededor?
  • P: Sí, la luz ya es menos intensa, a lo lejos veo mucha gente que viene hacia mí, pero aún no sé quiénes son [más adelante verá que se trataba de su familia espiritual]. Y hay… hay alguien junto a mi Guía, otro ser de luz, pero no habla ni me dice nada, sólo me sonríe con mucho amor.
  • J: Pregúntale a tu Guía quién es ese ser que lo acompaña.
  • P: Me explica que también es un Guía, pero no mío… dice que está aprendiendo… no sé a qué se refiere. La gente que estaba lejos ya está cerca de mí… ¡los conozco! Una de ellas es mi madre [se emociona]… nos estamos abrazando.

En este fragmento podemos ver como el Guía de mi paciente iba acompañado por otro Guía, el cual se dedicaba a observar cómo la recibía a su llegada al mundo espiritual y cómo la acompañaría después por ese plano.

Cuando un Guía ya está preparado, los Sabios le asignan a una persona a la que tendrá que acompañar durante su estancia en la Tierra y su paso por el plano astral y mental. El Guía será quien la ayude, la inspire y trate de guiarla para cumplir su plan de vida en el mundo físico. Durante sus primeros trabajos, este Guía tendrá un supervisor que se asegure de que todo se hace del modo correcto. Finalmente, cuando el Guía tiene la suficiente experiencia, ya puede trabajar solo. Además, cuando avanza y perfecciona su trabajo, es posible que a un mismo Guía se le asignen varias personas encarnadas en la Tierra a la vez.

 

La personalidad de los Guías

 

Durante nuestra estancia en la Tierra, cada uno de nosotros tenemos una personalidad determinada. Esa personalidad corresponde en gran parte a nuestra mente física, pero también hay una parte (generalmente inconsciente) que pertenece al alma, de manera que cuando desencarnamos la parte de la personalidad correspondiente a la mente muere, pero nuestra personalidad como almas se mantiene y aumenta, ya que la mente no la limita.

Si nuestra alma tiene su propia personalidad en el mundo espiritual, los Guías espirituales también tienen la suya. Sin embargo, las personalidades de las almas son mucho más elevadas que las de los cuerpos físicos, al no haber egos o emociones negativas que las gobiernen.

Durante las regresiones o sesiones de Darshanum, es muy curioso observar cómo cada Guía tiene su propia personalidad y manera de actuar. Aunque todos siguen unos patrones similares, cada uno lleva la experiencia a su manera y se expresa con su “guiado” de un modo diferente. A continuación, te muestro las descripciones que algunos pacientes me han hecho de su Guía durante la regresión:

 

“Es muy divertido… nos estamos riendo… ahora recuerdo que siempre es así. Le gusta quitar importancia a las cosas difíciles, quiere sobre todo que me divierta, que entienda la positivo”.

“Es muy amoroso… me está transmitiendo mucho amor, comprensión. Siento que de verdad me entiende, que sabe por lo que he pasado. Es un ser muy dulce… me transmite tranquilidad”.

“Siento mucho amor de su parte, ese amor me rodea… pero está algo triste. Sé que he metido la pata en la vida que acabo de dejar, y él también lo sabe y le da pena”.

“Me habla con mucho cariño, pero muy tajante, es muy directo. Dice que yo necesito que me digan las cosas muy claras… y me lo está diciendo así, con claridad. Dice que siente tener que ser así de serio, pero que es el único modo en el que yo voy a espabilar”.

 

Como ves, todos loso Guías transmiten amor y comprensión absolutas; sin embargo, algunos tienen más sentido del humor, otros son más directos, otros actúan de un modo más serio o riguroso… pero siempre, sin excepción, nos tratan del modo que consideran que más nos va a servir para nuestra evolución.

 

El aspecto de nuestro Guía

 

En el mundo espiritual inferior todos tenemos una forma determinada, similar a una figura humana, sólo que resplandecientes de luz. Los Guías espirituales pertenecen a un plano más elevado, de manera que ellos pueden tomar la forma que deseen. Cuando una persona desencarna y llega al plano mental inferior, su Guía será habitualmente el primero en recibirla y para ello tomará la forma que considere más adecuada; generalmente, esa forma será la que más ayude a la persona recién llegada, la que menos la asuste o con la que esté más familiarizada.

Esto explica que, tras la muerte, haya personas que ven cómo viene a recibirlos Buda (si son budistas), Jesús (si son cristianos), la Virgen María o cualquier santo del que sean devotos; incluso hay niños que han sido recibidos por su superhéroe favorito. En realidad, siempre es su Guía tomando una forma diferente, adaptada a la persona que están recibiendo. Quienes no tienen unas creencias religiosas o espirituales fuertes pueden ver directamente a su Guía en la forma real de ser de luz. Lo vean como lo vean, una vez que la persona ya está adaptada al mundo espiritual, el Guía se le mostrará con su aspecto real.

 

Pedir, hablar o rezar a nuestro Guía

 

Nuestro Guía espiritual está siempre cerca de nosotros, atento a lo que nos pasa. Él conoce nuestro plan de vida y sabe a qué nos hemos enfrentado y lo que nos queda todavía por vivir. Su trabajo consiste en ayudarnos, orientarnos y protegernos en la medida de lo posible, sin interferir (y esto es muy importante) con nuestro libre albedrío. El inconveniente principal es que no solemos estar atentos a sus señales, a las pistas que nos envía cuando las necesitamos.

Tú puedes hablar con tu Guía siempre que quieras, él te escucha en cualquier momento. No importa si le hablas en voz alta o mentalmente. Tampoco importa si lo haces con frases tuyas o rezando una oración religiosa, él entiende perfectamente lo que le estás comunicando. Y siempre va a responder.

Evidentemente, tu Guía no va a hablarte por los mecanismos habituales (no vas a escuchar su voz en tu cabeza), pero sí tratará de hacerlo por otros medios. Por tanto, cuando hables con tu Guía para pedirle ayuda o consejo presta mucha atención los minutos o incluso los días posteriores a cualquier pista o señal que él pueda enviarte: una intuición o impulso en tu interior, el consejo de un amigo y hasta de un desconocido, una canción, un mensaje publicitario, un libro, un sueño… cualquier cosa puede utilizarla para darte una respuesta, para mostrarte un camino. El problema de comunicación principal que tenemos con nuestro Guía es que le hablamos y esperamos una respuesta inmediata y clara; y esto raramente sucede así. Tenemos que estar atentos a lo externo mientras permanecemos conectado a nuestro interior. Por supuesto, puedes pedirle ayuda siempre que la necesites. Él no puede interferir en tu libre albedrío, de manera que si tú se lo pides él tiene mayor posibilidad de colaborar en eso que estás pidiendo. Quizá la ayuda no sea la que tú creías querer, pero sin duda te enviará justo la que necesitas.

También es posible conectar y comunicar con tu Guía a través de la regresión espiritual o mediante una sesión de Darshanum. Estas técnicas psicoespirituales, al realizarse mediante hipnosis o relajación profunda, ayudan a eliminar la mayor parte de interferencias que nuestra mente física genera.

 

Espero que este artículo te haya servido para conocer un poco mejor quiénes son y cómo actúan los Guías espirituales. Recuerda que puedes encontrar más información sobre este tema en el resto de artículos de nuestros blogs (TriomBlog y Círculo de Búsqueda) y en el libro “Una vida infinita”. Además, puedes encontrar respuestas a las dudas que este tema ha planteado en los comentarios de esta entrada: www.triom.es/guiasespirituales